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Tras aferrarse a la vida por más de 22 meses, Delma Rosa Gómez López, de 29 años, conocida cariñosamente con el seudónimo “Amalia”, y quien padeció un cáncer invasivo en distintas partes de su cuerpo, falleció el recién pasado domingo  en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Escuela “Óscar Danilo Rosales Argüello”, Heodra, en León.

“Amalia”, a pesar de su condición de embarazo, enfrentó un traumático tratamiento de quimioterapia.

El caso de “Amalia” fue emblemático desde febrero del año pasado, para distintas organizaciones feministas y de derechos humanos, que exigían a las autoridades de salud, la interrupción del embarazo (aborto terapéutico), y provocaron reacciones inmediatas, a favor de la atención médica oportuna que debió recibir la paciente.

“Amalia” murió rodeada de su familia, enfrentó el embarazo y continuó el tratamiento de quimioterapia hasta el último momento, dejó en la orfandad a una niña de 12 años, quien queda al cuidado de su cónyuge. Era originaria de la comunidad La Ceiba, Hato Grande Número 1, situada 15 kilómetros al suroeste del empalme de La Arrocera en León. Fue sepultada este martes en un cementerio cercano.

Sabía su situación
Según María Magdalena López, de 35 años, hermana mayor de “Amalia”, la lucha que emprendió su hermana y su familia desde el primer momento fue dura, pero al mismo tiempo satisfactorio, “porque todos estábamos unidos alrededor de ella, le transmitimos ánimo para que siguiera adelante. Ella estaba consciente de su situación”, dijo López, tras agradecer el apoyo solidario de familiares y de amigos, y, sobre todo, del personal de salud que en todo momento le asistió.

Siguió la vida

La terrible enfermedad de “Amalia” no fue obstáculo en ningún momento para que  siguiera con su vida cotidiana.

“Ella muchas veces estaba con decaimiento a medida que el cáncer avanzaba, pero con el grupo de la congregación evangélica y el apoyo de la familia, siempre mostró el espíritu en alto, nunca demostró su enfermedad a ninguna persona”, relató su hermana.

“Amalia” era trasladada en ambulancia desde la comunidad costera de Poneloya, al Hospital de León y al Hospital “Lenín Fonseca” de Managua, donde regularmente recibía asistencia. A partir de la muerte de su recién nacido, el 23 de julio del año pasado, “Amalia” decayó de salud pero continuó su quimioterapia.

María Magdalena agrega: “Desde el primer momento que conocimos de la enfermedad de ‘Amalia’, el médico nos dijo: “Se van a jugar la lotería”, en clara alusión al tratamiento médico, y de acuerdo con el pronóstico de vida, que era únicamente seis meses. Esas palabras quedarán grabadas en nuestra mente para toda la vida”, dijo entre lágrimas.

Con el dolor de haber perdido a un ser querido, María Magdalena, rodeada de su progenitora y de cuatro hermanas, expresó que siempre se opusieron a que “Amalia” fuera expuesta a un aborto terapéutico. “Había organizaciones que nos respaldaban, pero no era porque estábamos de acuerdo con el aborto terapéutico, era porque en un principio los médicos no querían poner manos sobre ella, pero después del pequeño alboroto, ellos se interesaron (sistema de salud)”, relató.