•   Granada, Nicaragua  |
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En Nicaragua, desde el año 2005, la organización Flora y Fauna Internacional (FFI), trabaja en la conservación y protección de las tortugas en el país, con la campaña "Yo no como huevos de Tortuga y ni uso carey ni lo vendo".

Este año, cuenta con el apoyo de la  Embajada de Dinamarca, en coordinación con MARENA y un grupo de organizaciones aliadas en departamentos de la franja del pacifico de Nicaragua, como son Granada, Managua, Carazo y Rivas. En Granada, trabaja con la organización Alianza para las Áreas Silvestres (ALAS) y FUNDENIC-Sos.

El objetivo principal de esta campaña es reducir el consumo y comercio de productos y sub productos de tortugas marinas en nuestro país y se pretende realizar un diagnostico del comercio de productos y subproductos de tortugas marinas  en Nicaragua.

Esta campaña de sensibilización cuenta con jóvenes voluntarios y se distribuyen materiales alusivos a la campaña como calcomanías, afiches, rótulos en autobuses, spots audiovisuales para radio y TV.

De siete especies marinas que existen en el mundo, cinco habitan en el Pacífico de Nicaragua, entre ellas la Lepidochelys olivacea (paslama), Chelonia mydas agassizii (torita), Eretmochelys imbricata (carey), Caretta caretta (cabezona), Dermochelys coriacea (tora).   Asimismo, en esta  región de nuestro país,  se encuentran dos de las siete playas que existen en el Pacífico Oriental del planeta,  el refugio de Vida Silvestre La Flor y Chococente, donde cada año ocurren arribadas (anidaciones masivas) de tortugas paslama.

Estas arribadas donde cientos o miles de hembras anidan en una playa de manera sincronizada, tiene un lapso de 2 a 9 días y se da principalmente entre julio y enero,  con un pico entre los meses de septiembre y noviembre. Sin embargo, desafortunadamente todas las especies de tortugas marinas están en peligro de extinción, y no es muy probable que estos reptiles no sobrevivan muchos años más si es que el ser humano no cambia sus actitudes.

Sus amenazas

Las tortugas marinas son especies vulnerables. Desde la segunda mitad del siglo XX, la extracción de sus huevos no sólo fue para alimento, sino que el comercio intensificó las tasas de extracción a niveles intolerables para su sobrevivencia. Sumado a esto, las actividades por el crecimiento poblacional, el desarrollo costero y la pesca entre otros, empezaron  a ocasionar mortalidad de adultos, en especial por la pesca incidental, y a destruir sus hábitats de anidación y alimentación. Esta situación que es global tiene a todas las especies de tortugas marinas al borde de la extinción. Algunas ya han alcanzado condiciones críticas como la tora y la carey, y otras se encuentran en situaciones de riesgo como la tortuga torita y la paslama.

La tortuga paslama ha sido la especie más abundante en el Pacífico Oriental y también la especie que ha sufrido mayores niveles de explotación. A lo largo de su distribución,  ha sido cazada con fines alimenticios (huevos y carne) y no alimenticios (cuero, aceite, fertilizantes, hueso entre otras). En el Pacífico de Nicaragua la extracción en playas de anidación y el consumo de huevos alcanzó niveles cercanos al 100 % antes de los años 80 y esto actualmente es una realidad en la mayoría de las playas que no cuentan con medidas de protección.