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Mientras las campanas sonaban y los fuegos artificiales iluminaban el cielo de medianoche del pasado 24 de diciembre, una insistente brisa caía sobre la región del Pacífico nicaragüense, haciendo de la Nochebuena de 2011 una celebración muy particular, no antes vista en el país.

En medio de la algarabía y del ambiente de fiesta de las 12 de la noche, muchos sectores de la capital eran sorprendidos por la brisa repentina que  contrastaba con los cohetes y pirotecnia que subía a los cielos, en celebración a un año más del nacimiento del Redentor.

La lluvia --que según el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, se debió a ejes de vaguada que llegan al territorio producto de los vientos alisios-- refrescó aún más el clima que ya se sentía agradable, sin embargo, en el Atlántico ha causado estragos.

Los vientos alisios soplan de Norte a Sur y tienden a ser más frecuentes en verano que en invierno, pero en esta ocasión, según detalló la meteoróloga de turno, Maritza Sánchez, las rachas de viento acarrearon un eje de vaguada que se desplazó principalmente en las regiones del Atlántico.

La racha de vientos normales puede llegar a 15 kilómetros por hora, pero en algunas ocasiones aumentan hasta 30 kilómetros. “Esto ha transportado humedad”, según detalló Sánchez.

Aunque este fenómeno ya se disipó, la meteoróloga indicó que durante las próximas 24 horas se mantendrá sobre el territorio un nuevo eje de vaguada, que estará ocasionando una lluvia ligera en horas de la tarde y de la noche.

Los vientos seguirán transportando humedad al país, las ligeras lluvias se estarán mezclando con el clima frío de horas de la noche, que ha ocasionado temperaturas hasta de 15 grados en algunas zonas del país.

En cuanto a los vientos, las mayores ráfagas se han reportado en el Pacífico, donde uno de los mayores afectados fue Nandaime, con la más alta, de 25 a 30 kilómetros.