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Leonel Cárdenas Gago, 51 años, padre de 6 hijos, guarda de seguridad, oriundo de San Rafael del Sur, conoció la suerte en la víspera de Navidad. El vigésimo de lotería número 20671 que compró a 90 pesos la mañana del 22 de diciembre se había multiplicado y pronto él recibiría 12, 500 córdobas.

“Compré a gente extraña, gente que nunca había visto en este pueblo, era un vendedor ambulante que llegó cuando yo estaba en un grupito. Otro compañero compró dos pedazos”, recuerda Cárdenas Gago.

Su compañero es Ronny Vanegas Chamorro, quien siempre juega la lotería y la raspadita. Tiene 56 años y un bar en Masachapa. Ese 22 de diciembre estaba en el grupito del que habla Leonel Cárdenas Gago cuando compró dos vigésimos de lotería. Su serie es la misma: 20671.

“Estaba en una vulcanización en San Rafael, como allí venden cervezas… Siempre le compramos a un señor que viene de Jinotepe, pero pasó un muchacho, entonces le compré dos pedacitos”, cuenta Vanegas Chamorro.

Un día después, en un extremo de Managua, en la Carretera Sur, cerca de Monte Tabor, Denis Sandoval, ejecutivo de ventas, se sacó 90 córdobas y compró un vigésimo. La serie: 20671. Uno de sus compañeros también compró otro pedacito.

Unos kilómetros más adelante, exactamente en el 7 Sur, Fernando Molina, ingeniero automotriz, padre de tres hijos, comía el almuerzo cuando al ver a un vendedor de lotería tomó la decisión de invertir 2,800 córdobas. Estaba sobregirándose, pero confiaba en su suerte. Un cuarto de lotería que compró era de la serie 20671.

“Estaba almorzando cuando pasó un carajo, lo llamé y le pregunté: ¿andás en 5? No andaba. Compré un cuarto del mismo y otros pedazos. Le metí 2, 800 pesos. Ya he ganado terminaciones, premios charrulitas de 1,000 pesos, hasta ahorita me había sacado un premio bonito”, dice Molina.

¡Estafa!

Un economista de 43 años que vive en la Carretera Sur llegó la mañana del martes a la Lotería Nacional. Tenía cinco vigésimos con la serie 20671. A esa hora sus vacaciones casi estaban planeadas y serían costeadas con parte de los 62,500 córdobas que supuestamente había ganado en la Lotería, pues ese número había obtenido el cuarto premio.

Después de tres horas, el economista, Fernando Molina, Ronny Vanegas, Leonel Cárdenas, Suhey Aguilar y Leonel Cárdenas Gago tuvieron en común algo más que vigésimos de lotería con la serie 20671. Todos fueron estafados. Los vigésimos eran falsos.

La “explicación” oficial

“La Lotería dice que va a resolver en una semana. Lo ideal sería que nos dieran los billetitos que yo compré. ¡Ya no vuelvo a comprar lotería…!”, exclama molesto Fernando Molina.

Ayer en conferencia de prensa, el gerente general de la Lotería Nacional, Ernesto Vallecillo, aseguró que no les pagarán a los ciudadanos que fueron estafados.

“Sí hubo problema con un billete, que es el 20671, tenía un premio de 250 mil córdobas, ese billete está asignado a nuestra sucursal de Matagalpa. Vinieron a cambiar vigésimos que eran falsificados, llamamos a la Policía para que investiguen. Todavía las investigaciones de la Policía están en proceso”, dijo Vallecillo.

El funcionario aconsejó a los estafados que le reclamen a los concesionarios que les vendieron los pedazos falsificados y agregó que siete personas se presentaron el martes en la lotería con vigésimos falso.

Hasta la fecha la Lotería Nacional no ha realizado una campaña masiva que indique cuáles son los códigos de seguridad que tiene cada vigésimo. Concesionarios que tienen  más de 10 años en este oficio y que fueron consultados por EL NUEVO DIARIO aseguraron que tras una estafa ocurrida en mayo de este año, en la víspera del Día de la Madre, la Lotería optó por poner un relieve en el reverso del papel y una estrella en el centro del reverso.

“Nuestros billetes tienen las medidas de seguridad. Si alguien compra un billete con los ojos cerrados sin fijarse en el que se está corriendo…”, añadió Vallecillo.

¿Hay más?

Y mientras Blanca Rosa López, quien vende desde hace más de 6 años en las afueras de la Lotería Nacional reciente que tras esta estafa las ventas se han disminuido, pues hasta el mediodía de ayer solo había vendido tres cuartos pese a que a esa hora ya ha vendido cinco o seis; el economista se quedó con su sueño de vacacionar con parte de los 62,500 córdobas que supuestamente había ganado; Fernando Molina no podrá reparar el frente de su casa; Ronny Vanegas tampoco le dará ese dinero a sus hijas y Leonel Cárdenas Gago se abstendrá de comprar esa comida que tenía prevista y sin dar el diezmo a su iglesia.