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A los once años aprendió costura pero soñaba con ser una profesional y lo logró. Coronó dos carreras; una licenciatura en química y otra en administración de empresas.

Por esas circunstancias de la vida, ocho años atrás, Magdalena Juárez se quedó sin empleo y visualizó la oportunidad de montar su propia empresa, un taller de textiles que hasta hace apenas dos años se convirtió en una empresa rentable.

Esta artesana de 56 años, casada y madre de tres hijos, relata que ha venido luchando para sobrevivir dentro de una industria que demanda apoyo en capacitación tecnológica y financiera.

Explica que durante seis años debió trabajar fuera del taller, sin cerrarlo, para no fracasar. Todo este tiempo se las ha ingeniado para elaborar prendas de vestir con retazos de tela que desechan las zonas francas que operan en Managua. Comenzó con dos máquinas de coser y hoy las prendas de vestir se venden en Plaza Inter y Multicentro Las Américas, combinando precio y calidad.

En el taller de Juárez actualmente trabajan seis personas. Relata que desde sus inicios participó en las diferentes ferias comerciales como Microfer y que fue hasta que logró colarse en una feria de Multicentro Las América que entendió que sus productos eran de buena aceptación y decidió empeñarse para lograr que le alquilaran un módulo en este lugar.

“Me fui a Plaza Inter, allí me fue bien, y decidí insistir otra vez (en Multiplaza Las Américas), me rifé y estoy bien”, explica Juárez, quien para el año entrante piensa instalarse en Metrocentro o Galería Santo Domingo en Managua y en los departamentos de Matagalpa y Chinandega.

“Mis productos ya compiten con tiendas como Carrión, tiendas Uno, Dos, Tres, porque tienen calidad, y sobre todo por los precios, y la base del éxito es la innovación”, comentó.

Juárez ha logrado posicionar varias líneas de ropa para damas, entre vestidos, short camisetas, camisolas, baby doll, bolsos y accesorios de  alta calidad a precios económicos, pues la pieza más cara llega a costar 180 córdobas y la más barata hasta en 40 córdobas.

Falta capacitación
Antes de abrir el taller de textiles, Juárez se desempeñó como química en un ingenio involucrándose con los procesos de producción, otro tiempo trabajó como asesora para la Comisión Nacional de Textil Vestuario, desde donde conoció las debilidades de la industria y vio como muchos de estos pequeños negocios terminaban en la ruina.

“Hice varias cosas y creo que eso me ayudó a visualizar cuáles eran los problemas que tenían esos talleres, anduve en casi 20 talleres en Managua y la mayoría quebraba”, relata.

El mérito no ha sido de la noche a la mañana, pues asegura que en el país no hay personas capacitadas en conocimientos técnicos para elaborar prendas de calidad y aunque “las maquilas han formado operadores”, estos aprenden a unir piezas y no a confeccionar y elaborar camisas finas.
“Si yo quiero hacer un tipo de camisa fina, para comenzar no tengo la máquina especialidad, y muchos talleres lo imitan pero se desgastan, el proceso es más lento porque no hay maquinaria ni técnicas, y ese sistema que tienen los talleres de trabajar por volumen y entregar por mayor no les permite obtener ganancias para reinvertir en el negocio”, detalla.

 “Tengo apenas dos años de vivir de mi taller”, reflexiona Juárez quien ahora siente que su empresa está comenzando. El negocio actualmente le genera para pagar a los operadores, pagar los gastos fijos e invertir un poco más sobre todo en la materia prima  y mejor maquinaria.