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El mexicano Ricardo Legorreta Vilchis, uno de los arquitectos más prestigiosos a nivel internacional, falleció el 30 de diciembre, a los 80 años de edad, pero en Nicaragua dejó su sello en la Catedral Metropolitana, “la última Catedral del siglo XX”, como le prefiere llamar el co-director del Instituto Nicaragüense de Cultura, INC, Luis Morales Alonso.

Morales describió a Legorreta como el “principal arquitecto contemporáneo” y “referencia importante” en el siglo XXI. Consideró que es una “suerte” para Nicaragua que haya diseñado la Catedral de Managua, que lleva por nombre oficial “Inmaculada Concepción de María”.

El director del INC recordó ayer que durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997) se hizo un concurso para elegir el diseño con el que se construiría la catedral de Managua y Legorreta resultó ganador.

La única capital con dos catedrales

Morales también quiso destacar que Managua es la única capital que tiene dos catedrales, porque la antigua Catedral de Santiago, mejor conocida como “la Catedral Vieja”, aún conserva el rango de “catedral”, pese a que ya sólo es un monumento.

El arquitecto de la Catedral metropolitana también se destacó por su pensamiento de preservación y conservación del entorno, pero además era un arquitecto que pensaba en la felicidad de la gente, de acuerdo a un perfil elaborado por las agencias de prensa internacional.

“Tenemos que hacer casas y edificios que hagan a la gente feliz, más que para que salgan en las revistas”, manifestó en octubre pasado el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, uno de los más prestigiosos, quien deja un gran legado en su país y en Centroamérica.

Fallecido el viernes pasado en la ciudad de México, tras haber hecho de esa idea uno de los principales motores de su carrera, Legorreta hizo gala de ese empeño hasta sus últimos días.

Esa “preocupación permanente” de Legorreta por “la organización del espacio público para la gente” y por “hacer comunidad en la ciudad”, fueron los argumentos esgrimidos por el alcalde del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, para concederle la Medalla y Diploma de la Ciudad de México, entre los muchos premios y reconocimientos que recibió el autor en sus 80 años de vida y sus más de 50 de carrera.

No en vano se trata del arquitecto mexicano más prestigioso a nivel internacional y el único en su país que ha recogido el prestigioso “Praemium Imperiale”, que otorga la Asociación de Arte de Japón y que le fue entregado el pasado mes de octubre.

La obra de Legorreta estuvo guiada por la idea de que la perfección no reside en “el edificio más caro o el edificio más alto”, como llegó a afirmar en alguna ocasión, y trató siempre de ofrecer una visión contemporánea en convivencia con la arquitectura tradicional de su país.

Legorreta fue uno de los pioneros en acondicionar edificios históricos como recintos culturales o sociales y su estilo es mundialmente conocido por sus líneas audaces y sus construcciones llenas de color.