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El próximo 26 de abril se celebrarán 45 años del hallazgo y descubrimiento de las ruinas de León Viejo, ciudad fundada en 1524 y donde dos años más tarde fue decapitado Francisco Hernández de Córdoba, lugarteniente de Pedro Arias de Ávila o mejor conocido como “Pedrarias Dávila”.

La ciudad, primera capital nicaragüense, fue abandonada por sus pobladores en enero de 1610, tras el terremoto que destruyó iglesias, viviendas y edificios públicos de la época. Sus restos permanecieron sepultados por capas de ceniza volcánica y lodo de aluviones por más de tres siglos, hasta que el 26 de abril de 1967, fecha en que el entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-León, el doctor Carlos Tünnermann Bernheim, al frente de una misión académica, reubicó por un golpe de suerte el sitio donde quedaron enterradas las ruinas de la primera capital de Nicaragua, la ciudad de León Viejo, llamada “La Pompeya de América”.

En esa histórica fecha, Tünnermann, en compañía de Alejandro Serrano Caldera, filósofo e intelectual nicaragüense, Edgardo Buitrago (q.e.p.d) y Alfonso Argüello, todos ellos docentes en la UNAN-León, encontraron los brocales de un pozo y un horno para hacer pan, los cuales estaban hechos con ladrillos diferentes a los que se fabricaban en La Paz Centro.

Acompañados también del ingeniero  Francisco Baldizón y del administrador de la Hacienda “El Diamante”, preguntaron sobre el origen de esos ladrillos y gracias al testimonio de los pobladores localizaron una “huaca de ladrillos” en los potreros de la hacienda, los que formaba parte de una de las paredes de lo que fue la iglesia de la Merced de León Viejo.

“León Viejo fue escenario de grandes personajes de la historia Hispanoamericana. Siempre tuve inquietud por las ruinas de León, encontrábamos restos de cerámica indígena, pero nada de cerámica española”, recuerda Tünnermann, testigo presencial del hallazgo histórico.

Patrimonio Histórico de la Humanidad

Las primeras excavaciones estuvieron a cargo de la UNAN-León, pero el 5 de agosto de 1967 el Congreso de la República por el Decreto 1343, declara de interés nacional las ruinas, y crea una Comisión presidida por Tünnermann, Rector de la UNAN-León, asignándole fondos especiales para la misión.

Relató que la UNAN-León hizo llegar a varios historiadores y arqueólogos para comprobar que las ruinas correspondían al antiguo asiento de la primera capital de Nicaragua.

“Somoza quería restarle legitimidad a las ruinas, quitar méritos y capacidades a la Universidad para dirigir las excavaciones”, agregó. Cabe recordar que la UNAN-León celebrará en los próximos días 200 años de fundación.

En el año 2000, las ruinas de León Viejo pasaron a formar parte del Patrimonio Histórico de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco.

El haber encontrado sus vestigios; La Merced”, “Catedral”, el “Palacio del Gobernador” y la “Casa de Gonzalo Cano”, forma parte del hallazgo más importante del siglo XX, que pertenece a la  UNAN-León, esa cápsula de tiempo que después de 86 años de fundada no sufrió alteraciones urbanas.

*Estudiante Comunicación Social, UCA.