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Nicaragua alcanzó una cifra histórica de 17 mil hectáreas de bosques reforestadas en el transcurso de 2011, y en este año se proyecta sembrar 30 mil nuevas hectáreas de bosques primarios, informaron fuentes oficiales.  

El Secretario para Políticas Nacionales del Gobierno, Paul Oquist, informó a la agencia de noticias Prensa Latina, que el país logró esas cifras de revestimiento natural con la participación de instituciones civiles, ONG, unos 350 mil estudiantes voluntarios y unidades especializadas del Ejército.

El funcionario señaló que con la priorización a 71 áreas protegidas, equivalentes al 20% del territorio, el gobierno incluye el cuidado de la naturaleza entre los ejes claves para el desarrollo humano sostenible del país.

Oquist resumió que gracias a la campaña nacional de reforestación, iniciada en 2007, fueron repobladas más de 82,300 hectáreas desde entonces, y que mediante la Campaña de Prevención y Control de Incendios Forestales, en el recién concluido 2011 se redujeron a más del 50% los incidentes de quemas de bosques.

El ambientalista Kamilo Lara, Presidente del Foro Nacional de Reciclaje, Fonare, organización que participa de la llamada “Ola Verde”, informó a EL NUEVO DIARIO que la meta de las organizaciones que participan en la obra ecológica es repoblar en 2012 un total de 30,000 hectáreas o más.

De acuerdo con el experto, más de 210 especies de árboles y de plantas se enterrarán según zona, clima y tipo de suelo: por ejemplo, en el norte, más frío, se siembran pinares, y en el centro, más cálido, árboles latifoliados.

Mantener equilibrio ecológico
Según datos del Ministerio del Ambiente, en 1950 existían alrededor de ocho millones de hectáreas de bosques en el territorio nacional. Actualmente, la cobertura boscosa desciende a tres millones de hectáreas, y baja cada año a un ritmo de casi 70,000 hectáreas de bosques taladas.

A juicio del ambientalista, la política medioambiental del país está enfocada a mantener el equilibrio ecológico de la región centroamericana, y, en general, del Corredor Biológico de Mesoamérica, protegiendo y conservando reservas y áreas protegidas.

El mayor reto, al cual están apuntando de futuro las organizaciones ambientales con el apoyo del Estado, según Lara, será reducir la tala anual y emparejarla con la repoblación de bosques explotados.

Esfuerzo debe duplicarse

El científico y asesor presidencial en medio ambiente, Jaime Incer Barquero, celebró los resultados obtenidos, pero alertó que el esfuerzo debe duplicarse para salvar al país de los efectos del cambio climático que afecta a la región.

Incer Barquero, quien recibió en 2006 el premio National Geographic-Buffet en Liderazgo Conservacionista en América Latina, dijo que el país necesita al menos un ritmo de reforestación de 60,000 hectáreas anuales para revertir el paso histórico de las hachas sobre los bosques del país.

“La reforestación forma parte de las múltiples alternativas para contrarrestar el deterioro medioambiental, que en términos de enfrentamiento al cambio climático también privilegia la protección a las cuencas hídricas del país y el acceso al vital líquido en el futuro inmediato”, comentó.

Incer Barquero estimó que a la par de la campaña de reforestación, se debe enfocar la lucha en defensa del medio ambiente hacia combatir la mala educación social de lanzar basura, la tala y quema de bosques.

“Porque la reforestación y la contaminación se pueden tratar, pero la mala cultura de destruir todo, eso no, y eso es lo que se tiene que modificar para poder salvar las fuentes de agua que saciarán a las próximas generaciones”, dijo Incer.