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El subregistro es una llaga para el país, no solo en lo referente a las inscripciones de nacimientos, en lo cual se ha avanzado significativamente, sino también en las defunciones, que en la actualidad llega al 40%, según el diputado Agustín Jarquín Anaya, Presidente de la Comisión de Población, Desarrollo y Municipios de la Asamblea Nacional.

El legislador destacó que el actual gobierno ha realizado diversas acciones para contrarrestar el problema en el caso del registro de nacimientos, sin embargo, en el tema de las defunciones es un problema mucho mayor y llega al 40% de subregistro. Es decir, que por cada 10 personas fallecidas, cuatro no son reportadas como tales.

Agregó que dado esto, el padrón electoral no refleja la realidad, y la situación se presta a deficiencias y a abusos, como los señalados en las pasadas elecciones nacionales.

“El problema del subregistro no solo afecta a quien no está inscrito, pues está muerto cívicamente, al no tener un documento legal que lo respalde como ciudadano, sino que incluso puede afectar a sus hijos, al no poder tener el apellido --por ejemplo-- de su mamá, tal como conocí el caso de una señora que no podía inscribirlo porque ella no tenía cédula de identidad”, expresó Jarquín Anaya.

El parlamentario señaló que quien no tiene partida de nacimiento no puede sacar una cédula de identidad, y sin esto no se pueden hacer trámites bancarios, inscribir a sus hijos, casarse, firmar un contrato laboral ni estudiar, entre otras cosas.

Indicó que en la actualidad hay un proyecto de reforma a la Ley de Registro Civil de la Personas, el cual liberará de trámites burocráticos a la población, haciéndolo más ágil y accesible para la inscripción de los recién nacidos.

Más condiciones en registro de reses
El diputado Jarquín Anaya comentó que el Registro Civil de las Personas está compuesto por ocho libros, el de nacimiento y reposición de nacimientos, el de defunciones y el de reposición de defunciones, el de matrimonios y reposición de matrimonios, el registro de reconocimientos y el de varios.

“No hay nada computarizado. Todos son hechos a mano en una oficina con abanico. A pesar de su alta importancia, la oficina del Registro Civil es la Cenicienta de las municipalidades, porque no produce ingresos, como sí lo hacen otras áreas de la municipalidad. Por ejemplo, el registro de las reses, para conocer su procedencia y la calidad de su descendencia, algo que la certifica para obtener mejor precio en el mercado internacional. En esas oficinas sí hay aire acondicionado y todo está computarizado”, expresó.

Anaya espera que la reforma ayude a reducir los altos índices de subregistro, al facilitar el acceso a las oficinas, los trámites, y a un costo ínfimo para quienes necesiten una reposición.