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Los dirigentes de las cámaras empresariales aglutinadas en el Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, manifestaron que un incremento del 20% en la tarifa energética afectaría el crecimiento económico proyectado para este año, correspondiente al 3.5% del Producto Interno Bruto, PIB, e impactaría de forma negativa en los costos productivos de las principales industrias del país.

“Hemos reiterado que un incremento del 20% afectaría de manera directa las expectativas de crecimiento del 3.5% proyectados para este año, y nos colocaría en una situación difícil en el tema de competitividad a nivel de la región, además, que nos haría más difícil poder atraer el nivel de inversiones alcanzado este año”, indicó José Adán Aguerri, Presidente del Cosep, y que de acuerdo con cifras oficiales del organismo ProNicaragua corresponde a US$900 millones en 2010.

El dirigente empresarial manifestó que han mantenido una serie de reuniones con el gobierno, el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, y con líderes del sector energético, con el objetivo de elaborar una propuesta que recoja el planteamiento del sector privado, que propone una fórmula combinada de incremento tarifario de energía del 10% y de un subsidio correspondiente al otro 10%.

Golpearía sectores económicos
José Ángel Buitrago, Presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua, Excan, indicó que un incremento tarifario del 20% afectaría seriamente los costos del proceso de beneficiado del café y los costos de energía en las fincas.

“Los productores vendrían a elevar sus costos de producción, y, por ende, obtendrían menores ganancias, y desde ya les hemos indicado que empiecen a planificar el impacto que pueda tener este incremento en su economía”, indicó.

Armando Segura, Director Ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua, Capenic, indicó que un alza tarifaria del 20% no lo aguantaría la industria pesquera.

“El gobierno en conjunto con el sector privado tienen que buscar una tarifa que no impida que la economía siga funcionando con normalidad, el sector pesquero ya está muy afectado con los actuales precios del combustible, y si sumamos el alza en la tarifa eléctrica, eso sería muy negativo para la industria”, indicó el dirigente de Capenic.

Segura mencionó que hay plantas camaroneras que no podría aguantar un alza del 20% en la tarifa energética, y algunas ya están pensando en reducir turnos de trabajo.

Menos competitivos
Donald Tuckler, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores, Anapa, manifestó que un ajuste tarifario, cualquiera que sea, va a incrementar los costos de producción.

“Lo que sí es seguro, es que los costos de producción se van a incrementar y otras de las afectaciones podrían ser la competitividad, y en la medida que nuestros costos de producción sean más altos, nos hacemos menos competitivos a nivel de la región”, indicó el empresario.

Por su parte Mario Amador, Presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua, Cadin, sostuvo que ese incremento seria insostenible para las industrias nicaragüenses.

“Ese incremento (20%), probablemente, sacaría de competencia a algunos productos que tienen que competir con productos similares que se producen en la región”, señaló.

Impacto negativo en Turismo y Mipymes
Lucy Valenti, asesora de la Cámara Nacional de Turismo y miembro de la Junta Directiva del Cosep, expresó que un incremento del 20% en la factura energética sería “golpe muy fuerte” para el sector turismo, considerando que para negocios como hoteles y restaurantes, el costo de la factura energética representa el 40% de sus gastos fijos, y advirtió que esto podría ocasionar hasta despidos laborales.

“Al incrementarse en un 20% el costo de la factura de energía, y (si) no se aprueba un subsidio por parte del gobierno como lo hizo el año pasado, significaría un golpe muy fuerte, eso nos va a restar competitividad, significaría hacer reajustes para las empresas, y en algunos casos hasta despido de empleados”, enfatizó Valenti.

Por su parte, Gilberto Alcócer, Presidente del Consejo Nacional de la Pequeña Empresa, Conimipyme, mencionó que este incremento en la factura energética elevará hasta en un 5% los costos de producción de producción que serían trasladados al consumidor final.

Los empresarios centran sus esperanzas en que ese incremento sea de un solo dígito y no de dos. “Vamos a esperar que todo este esfuerzo, efectivamente, llegue a ese resultado, y que ese incremento ande por el orden del 10%, y ojalá menos”, explicó el presidente del Cosep.

Con esta propuesta, el sector privado busca asegurar que Nicaragua mantenga su competitividad, y lograr así que siga viniendo inversión extranjera al país, protegiendo el empleo existente.

“Hemos reiterado que un incremento del 20% afectaría de manera directa las expectativas de crecimiento del 3.5% proyectados para este año, y nos colocaría en una situación difícil en el tema de competitividad a nivel de la región, además, que nos haría más difícil poder atraer el nivel de inversiones alcanzado este año”, indicó José Adán Aguerri, Presidente del Cosep, y que de acuerdo con cifras oficiales del organismo ProNicaragua corresponde a US$900 millones en 2010.
El dirigente empresarial manifestó que han mantenido una serie de reuniones con el gobierno, el Instituto Nicaragüense de Energía, INE, y con líderes del sector energético, con el objetivo de elaborar una propuesta que recoja el planteamiento del sector privado, que propone una fórmula combinada de incremento tarifario de energía del 10% y de un subsidio correspondiente al otro 10%.

Golpearía sectores económicos
José Ángel Buitrago, Presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua, Excan, indicó que un incremento tarifario del 20% afectaría seriamente los costos del proceso de beneficiado del café y los costos de energía en las fincas.
“Los productores vendrían a elevar sus costos de producción, y, por ende, obtendrían menores ganancias, y desde ya les hemos indicado que empiecen a planificar el impacto que pueda tener este incremento en su economía”, indicó.
Armando Segura, Director Ejecutivo de la Cámara de la Pesca de Nicaragua, Capenic, indicó que un alza tarifaria del 20% no lo aguantaría la industria pesquera.
“El gobierno en conjunto con el sector privado tienen que buscar una tarifa que no impida que la economía siga funcionando con normalidad, el sector pesquero ya está muy afectado con los actuales precios del combustible, y si sumamos el alza en la tarifa eléctrica, eso sería muy negativo para la industria”, indicó el dirigente de Capenic.
Segura mencionó que hay plantas camaroneras que no podría aguantar un alza del 20% en la tarifa energética, y algunas ya están pensando en reducir turnos de trabajo.

Menos competitivos
Donald Tuckler, Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Avicultores, Anapa, manifestó que un ajuste tarifario, cualquiera que sea, va a incrementar los costos de producción.
“Lo que sí es seguro, es que los costos de producción se van a incrementar y otras de las afectaciones podrían ser la competitividad, y en la medida que nuestros costos de producción sean más altos, nos hacemos menos competitivos a nivel de la región”, indicó el empresario.
Por su parte Mario Amador, Presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua, Cadin, sostuvo que ese incremento seria insostenible para las industrias nicaragüenses.
“Ese incremento (20%), probablemente, sacaría de competencia a algunos productos que tienen que competir con productos similares que se producen en la región”, señaló.

Impacto negativo en Turismo
y Mipymes
Lucy Valenti, asesora de la Cámara Nacional de Turismo y miembro de la Junta Directiva del Cosep, expresó que un incremento del 20% en la factura energética sería “golpe muy fuerte” para el sector turismo, considerando que para negocios como hoteles y restaurantes, el costo de la factura energética representa el 40% de sus gastos fijos, y advirtió que esto podría ocasionar hasta despidos laborales.
“Al incrementarse en un 20% el costo de la factura de energía, y (si) no se aprueba un subsidio por parte del gobierno como lo hizo el año pasado, significaría un golpe muy fuerte, eso nos va a restar competitividad, significaría hacer reajustes para las empresas, y en algunos casos hasta despido de empleados”, enfatizó Valenti.
Por su parte, Gilberto Alcócer, Presidente del Consejo Nacional de la Pequeña Empresa, Conimipyme, mencionó que este incremento en la factura energética elevará hasta en un 5% los costos de producción de producción que serían trasladados al consumidor final.
Los empresarios centran sus esperanzas en que ese incremento sea de un solo dígito y no de dos. “Vamos a esperar que todo este esfuerzo, efectivamente, llegue a ese resultado, y que ese incremento ande por el orden del 10%, y ojalá menos”, explicó el presidente del Cosep.
Con esta propuesta, el sector privado busca asegurar que Nicaragua mantenga su competitividad, y lograr así que siga viniendo inversión extranjera al país, protegiendo el empleo existente.