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A las 10 de la noche del viernes 27 de enero, Leonel Francisco Centeno Zambrana fue puesto en libertad tras horas de tortura por parte de varios efectivos de la Policial Nacional, dirigidos por el sub-comisionado René Ortiz, declaró el afectado después de su liberación.

Con marcas de las esposas en los brazos y una voz temblorosa, Zambrana contó que lo habían detenido injustamente en presencia de tres abogados del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh.

La detención se hizo sin girar orden de captura y se produjo cuando Zambrana se negó a testificar en un juicio contra los presuntos asesinos de Emilio Rojas.
Meses atrás, el 18 de septiembre, Zambrana había firmado una confesión bajo las supuestas amenazas de la Policía Nacional, que lo habían mantenido en prisión durante 6 días. Había sido puesto en libertad con la condición de que testificara en el caso.

Este viernes, casi 5 meses después, y tras 6 horas de detención, el afectado fue puesto en libertad con la advertencia de que si hablaba, lo involucrarían en un caso de narcotráfico, según sus declaraciones.
“Yo tengo mucho miedo, porque no sé si ellos van a volver a buscarme. En mi casa no me siento seguro”, declaró el denunciante.

Policía niega conocer caso
Al consultar al comisionado Fernando Borge, jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, aseguró que desconoce el caso.
“No tengo ninguna información sobre el caso, pero el afectado puede dirigirse a Asuntos Internos, ya que ese trato no es política de la institución”, aseguró el comisionado Borge.

“Firmé testimonio bajo coerción”
La historia de Leonel Francisco Centeno Zambrana parece sacada de un libro de espionaje, con grandes ribetes de telenovela policíaca.

Todo comenzó el 18 de septiembre, cuando según él, fue detenido y torturado por  la Policía Nacional para que atestiguara en un caso de robo con intimidación y asesinato.

Relató que lo mantuvieron cautivo durante 7 días recibiendo golpes y amenazas de muerte contra él y su familia.
El objetivo de sus torturadores era que firmara una confesión donde acusaba a dos reos conocidos como “Chinela” y “El Gemelo” de ser los autores intelectuales del hecho.

Agregó que finalmente cedió a la presión y firmó, pero el día del juicio, fijado para este viernes 28 de enero, los remordimientos lo asfixiaron y decidió decir la verdad.

Días antes, había buscado el acompañamiento de tres abogados del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, quienes corroboraron el acoso que sufrió durante el juicio.

José Alonso, abogado en Defensa y Denuncia del Cenidh, declaró a END que ellos acudieron al juicio para saber si la presión y el asedio que decía sufrir Leonel eran ciertos.

“La presión fue insoportable hasta para nosotros, que estábamos comiendo minutos antes que se llevaran a Leonel por segunda vez y estaba a unos cuantos pasos de nosotros. Sentíamos la mirada de los policías con el ceño fruncido, siguiendo cada uno de nuestros movimientos”, indico Alonso.

José Alonso se encontraba en el lugar junto con dos abogadas más cuando irrumpió un grupo de policías para arrestar a Leonel y evitar que dijera la verdad.
“Fue allí cuando le creímos. Un grupo de policías jóvenes apareció corriendo, le hicieron una llave y lo inmovilizaron ante nuestros ojos, aún cuando Leonel era un testigo de la Fiscalía y tenía su récord limpio”, indicó Alonso.
En un video que fue tomado por los defensores de Derechos Humanos, es evidente la brutalidad con la que fue tratado Zambrana, a quien lanzaron furiosamente dentro de la patrulla.

Una segunda agonía
Zambrana relató que esta vez los golpes fueron menos agresivos que cuando lo obligaron a firmar una confesión a la fuerza, porque los policías tenían miedo de que en esta ocasión sus gritos llegaran lejos, hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

No obstante, lo mantuvieron detenido hasta cerciorarse de que el juicio había concluido.

“Ellos sabían que yo iba a intervenir para evitar una injusticia, por eso me decían que tenía que actuar conforme al plan. Pero como me negué, me mantuvieron detenido en el Distrito 3 hasta que terminó el proceso judicial. Luego me llevaron a la casa”, indicó Zambrana.