•  |
  •  |

A pesar de sufrir parálisis cerebral, Pablo Pérez Alaniz es un joven leonés que rechaza un “No” por respuesta. Su entereza lo ha llevado al décimo grado, a las puertas del bachillerato, y ya obtuvo el primer lugar en el Primer Concurso de Buenas Prácticas en Educación Inclusiva.

El primer lugar de Pérez lo comparte con el centro educativo Instituto Momotombo “Emma Sampson”, de La Paz Centro, cuya directiva y docentes mostraron los mejores avances en la metodología de la Educación Inclusiva, impulsada por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI, Unesco, y la Fundación Mapfre, bajo la implementación del Ministerio de Educación, Mined.

En esto, Pérez no está solo. Otros esfuerzos también fueron premiados. El segundo lugar fue entregado al Colegio Bautista, de Masaya, y a su alumno Juan Francisco Rodríguez Zeledón, un niño con síndrome de Down que este año va para segundo grado.

La tercera posición fue para Engel Francisco Zúñiga Morales, de la Escuela “Enrique Tierno Galván”, de Juigalpa. Él tiene 14 años y padece deficiencia intelectual, pero eso no lo ha detenido. Ellos representan a un grupo de niños y de niñas especiales: 84 mil 707 estudiantes con discapacidad, para ser exactos, según la ministra de Educación Miriam Ráudez.

Si bien otros no fueron premiados, nadie duda del enorme esfuerzo que hacen por salir adelante en la vida.

Según la representante para Nicaragua de OEI, Carmen Largaespada, lo obtenido en el concurso es la sistematización de experiencias educativas elaboradas por los docentes y las familias de los niños con discapacidad para una educación inclusiva, o sea, la experiencia de cómo un niño con problemas puede integrarse a un aula de educación regular. Aquí los estudiantes participaron presentando trabajos escritos y dibujos, que tuvieron una evaluación de su período escolar.

El objetivo esencial del concurso es promover y difundir experiencias escolares innovadoras y efectivas para mejorar la calidad de la enseñanza en la inclusión de los alumnos con necesidades educativas especiales en las aulas ordinarias, algo que se considerado un gran reto para la mayoría de los centros escolares en Iberoamérica, según el secretario general de la OIE, Álvaro Marchesi, quien señala que Nicaragua ha mostrado grandes avances a nivel regional en esta materia.

Tras la actividad, tanto la OIE como el Mined y el Ministerio de la Familia, firmaron un convenio de apoyo para el desarrollo de la iniciativa de la Educación Inclusiva, para lo cual se destinarán 1 millón 500 mil euros, para el fortalecimiento de esta metodología que pretende eliminar la discriminación hacia las personas con discapacidad.

La ministra Ráudez señala que el éxito de este proyecto conlleva una responsabilidad compartida por padres de familia, docentes, compañeros de clases, escuelas y la misma comunidad.