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Transcurría el año 1953, y en el Consulado de Nicaragua en México, a cargo del recordado periodista Gabry Rivas, el poeta Carlos Martínez Rivas, autor del recién publicado texto “La insurrección solitaria”, se acercó a Lía Baca, joven de 19 años, de ojos color miel y rostro encantador, interesado en entablar una amistad con ella.

Esa anécdota no se le olvida a Lía Baca, 58 años después, mientras se mece en una silla de su casa, ubicada en el centro de la ciudad de Chinandega. El recuerdo del insigne poeta nicaragüense, figura central de la nueva edición del Festival Internacional de Poesía de Granada, permanece en la mente de doña Lía Baca de López, de 77 años.

Mientras revisa el libro “La Insurrección Solitaria” y una carta de puño y letra enviada por CMR el 22 de abril de 1977, la dama chinandegana recuerda que el insigne bardo le dedicó 5 poemas, entre ellos “Lectura del Evangelio según Mateho”, dedicado In memoriam a María Teresa Callejas de Baca, fallecida el 9 de febrero de 1979 en un accidente automovilístico cerca de la ciudad de Chinandega.

Tú me trajiste joya de noche.   

Lampadaria tintineando cuarzos
¿Qué eras de lejos sino azabache

Sentimientos de amor y de amistad

Doña Lía Baca relata que Martínez Rivas demostró por ella sentimientos de amor y de amistad, tal como lo refleja en la carta enviada el jueves 22 de abril de 1977. “Querida Lía. No tengo que decírtelo. Tú lo sabes. ¿Qué no saben las mujeres respecto de nosotros pobres hombres? Sabes bien la sorpresa y la impresión que me causó tu llamada telefónica de ayer miércoles 21 entre 5 y media y 6 pm.

Aunque aún no sé si sea cierto. Más noche en la oscuridad de mi celda, ya acostado, pensaba que podría ser una broma de algún grupo eufórico, que para divertirse me llamaron asumiendo tu nombre y simulando tu voz. Hace tantos años que no he escuchado tu voz, que fácilmente podría confundirme.

Pero, en el caso de que realmente hayas sido tú quien llamó, quiero decirte que me asustaste; como asustan el amor, la belleza y la felicidad. No he llegado a Chinandega porque no dejo de temerle al viaje. De Chinandega tengo la idea de un torbellino. Y muchas tristezas y nostalgias mezclarlas en ese torbellino.

De verdad que me agradaría conversar con Lía. Tus ojos. ¿Cómo es que los llamaba yo? Había una expresión especial. Feliz de que los afectos sean mis fuertes que el tiempo, y éste no los ahogue con su palada diaria de tierra, y se conserve debajo la llama que nos quema la mano, te saluda tu amigo Carlos Martínez Rivas”.

Contenta por homenaje a CRM

Doña Lía Baca dice estar contenta porque el próximo Festival de Poesía de Granada sea dedicado al poeta, e insiste en que la amistad con Martínez Rivas fue grande, y en una ocasión asistieron a la inauguración de un club juvenil en México, y el poeta le dijo: “Te das cuenta que estás bailando con el mejor poeta español, se me olvidó el nombre de quién será ese poeta”.

“No tuve un romance con él, sino una amistad fuerte, salíamos a ver las obras de arte, íbamos a las óperas, me explicaba el significado de las pinturas, yo disfrutaba, era una persona culta, educada, amable, con una voz muy suave, elegante”, expresó.

Recordó que conversaba mucho con el bardo, quien amablemente le explicaba el significado de sus poemas, y cuando hizo el poema “Beso para la mujer de Lot”, recuerda que “yo le jalaba una servilleta, fue en México, y él se reía de mí, y continuaba con la oda”.

Confesó que está fascinada con los poemas de CMR, porque los conoce a profundidad y siempre los estudia.

Evocó que en un día fue a visitar a su amigo a la casa de este en Altamira, en Managua, y al despedirse quedó llorando y le dio un abrazo profundo, recordando con nostalgia sus tiempos de juventud.