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  • Agencias

Un nicaragüense y un mexicano están entre las 355 víctimas del incendio de la Granja Penal de Comayagua, Honduras, mientras que un salvadoreño y un brasileño sobrevivieron, informó ayer a Acan-Efe una fuente oficial.

Roberto Ramírez, uno de los fiscales que trabaja en el caso, dijo que el salvadoreño que sobrevivió es un maestro que, según versiones de prensa, está preso acusado por violación, y que los detalles sobre la muerte del mexicano y del nicaragüense, así como del brasileño que también sobrevivió al incendio, se facilitarán más adelante.

En tanto, médicos forenses iniciaron ayer la lenta identificación de 355 reos que murieron atrapados en sus celdas, pidiendo auxilio, durante el incendio del superpoblado penal hondureño de Comayagua, mientras recrudecen las denuncias sobre negligencia de las autoridades.

Tres contenedores refrigerados transportaron, bajo la discreción de la noche del miércoles, los cadáveres desde la granja-prisión, escenario de una de las mayores catástrofes carcelarias del mundo, hasta la morgue de Tegucigalpa, a 90 kilómetros.

Difícil identificación

Frente a la morgue, en el Este de la capital, familiares desesperados aguardaban bajo un sol de plomo la entrega de cuerpos, pero la tarde del jueves solo tres habían sido identificados.

“Este es un proceso largo, pero tenemos la cooperación de países amigos. Llegan expertos, odontólogos, forenses, de Chile, de Estados Unidos, de Guatemala, de El Salvador y de otros países”, había anticipado el ministro de Seguridad, Pompeyo Bonilla, que espera la llegada de un delegado de la OEA para formalizar más ayuda.

A la espera del cuerpo de su esposo, Angelina Raudales, de 62 años, clamaba frente a la Morgue por “justicia”. “Los guardias los dejaron morir”, aseguró a la AFP.

Crece indignación

“¿Cómo va a creer usted que se van a morir más de 350 personas, así como así? Es porque los dejaron morir (...) ¿Dónde estaban los guardias que tenían las llaves? Nosotros pagamos sus salarios a esos haraganes”, gritó Angelina, cuyo esposo estaba detenido hacía seis meses aguardando sentencia.

El presidente del Poder Judicial, Jorge Rivera, estimó que, en el penal, apenas el 40% de los 852 reos tenía dictada sentencia, lo cual calificó de “un porcentaje sumamente aceptable” en el sistema judicial de Honduras.

Según registros forenses, la mayoría de los reos fallecidos estaban acusados o condenados por homicidio. Otros, por secuestro, narcotráfico y robo de automóviles o asaltos callejeros.

¿Negligencia o premeditación?

Este jueves, a medida que familiares y presos sobrevivientes redoblaban los testimonios perturbadores sobre presunta negligencia o incluso premeditación por parte de las autoridades en el incendio, organismos de derechos humanos exigieron una investigación en profundidad.

Se están “siguiendo varias hipótesis”, como la “que (los reos) habrían pagado para fugarse, y que el incendio tendría una intención de provocar la fuga”, dijo el presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos de Honduras, Codeh, Andrés Pavón.

El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, Cofadeh, también manifestó su inquietud por una denuncia coincidente de un sujeto que, identificándose como prófugo, llamó a un programa de micrófono abierto y dijo que el fuego fue provocado por la Policía para encubrir una fuga planificada.

Interrogado por la AFP, el portavoz de la Policía Nacional, Héctor Mejía, descalificó de plano esa versión, ya que “al hacer el inventario se comprobó que no hay ningún prófugo” de la cárcel.

Mejía agregó que la investigación “puede llevar meses”, y rechazó también que “haya habido obstrucción o negligencia”, pues el ingreso de los bomberos “fue casi de inmediato”.

Con tapabocas para soportar el olor de la descomposición de los cuerpos, fiscales, policías y bomberos trabajaron ayer en lo que quedó de la cárcel, tratando de detectar si hubo un cortocircuito, como indicó una primera versión, o si el fuego fue intencional.