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La mayoría llegó por decomisos, a otros sus dueños los llegaron a dejar, y un amplio grupo de animales estaba sufriendo maltrato, pero el Centro de Rescate Animal del Zoológico Nacional, los acoge a todos sin distingo, no para atracción del lugar, sino para rehabilitarlos y luego regresarlos a su hábitat.

Debido a la falta de fondos, hasta julio del año pasado, los animales enfermos y maltratados que llegaban al zoológico, compartían jaulas con los animales sanos.

Marina Argüello, Directora del Zoológico, señaló que la mayoría de los fondos para la construcción del centro provinieron de la Embajada de Estados Unidos. La obra superó el millón y medio de córdobas, y el gobierno de Nicaragua donó tres hectáreas de terreno para que las jaulas fueran ampliadas, y así los animales tuviesen más espacio para moverse.

Argüello indicó que cuentan con una clínica, una sala de neonato, y nuevas jaulas que se agregan a las ocho con las que abrió el centro.

El Centro de Rescate se fundó en 1997, pero fue hasta un año después que la población empezó a llevar animales maltratados o sumamente enfermos para que fueran atendidos.

Rescatados en decomisos

Otros animalitos huéspedes del centro, provienen de operativos que la Policía Nacional implementa en los mercados, donde se decomisa animales silvestres que fueron sacados de su hábitat para ser comercializados.

Argüello asegura que aunque no se puede recuperar de las manos de los traficantes a todos los animales, la Policía ocupa una buena parte.

Así como hay días en el que el Centro de Rescate no recibe ni un solo animal, a veces pueden llegar más de un centenar de chocoyos, iguanas o monos en una sola jornada.

El veterinario Eduardo Sacasa, administrador del centro, señaló que hay animales cuya rehabilitación lleva más de un año. “Tenemos unas lapas rojas que fueron decomisas en Siuna y en Rosita, ya tienen ocho meses de estar en rehabilitación”, señaló.

En el interior de una gran jaula, varios gavilanes polleros se arrinconan en una esquina.  Por ahora estas aves no revolotean, solo caminan, pues los traficantes les recortaron las alas para que no escaparan, y el proceso de crecimiento del plumaje y de liberación va de ocho meses a un año, explica Sacasa. El médico veterinario señaló que cuando hay un grupo grande de animales rehabilitados se procede a su liberación. La última tuvo lugar en diciembre pasado en la Reserva Jaguar, en Jinotega, cuando se liberó a 65 monos arañas, más otra cantidad de ardillas, mapaches y boas.

La también veterinaria Tatiana Terán explicó que no todos los animales se pueden liberar, y que, lamentablemente, a algunos se les tiene que aplicar la eutanasia, debido a las graves condiciones en las que llegan al centro.

“Aquí vienen chocoyos sin plumas, con las alas recortadas, tortugas con caparazones malos, otras aves vienen con alas fracturadas, son animales que no se pueden liberar, ya no pueden ejercer el vuelo, y ni qué decir de los mamíferos golpeados, con problemas en los ojos, a ellos hay que practicarles la eutanasia, porque si se liberan ya no pueden defenderse del ataque de otros animales”, explicó Terán.

Cero presupuesto para centro

El Centro de Rescate no cuenta con un fondo permanente, y tampoco puede contratar más trabajadores, es por eso que las autoridades se auxilian de voluntarios como Jessica García, que colabora con la alimentación, el mantenimiento de los ambientes y el cuido de los animales.  En 2011, el Zoológico Nacional tuvo un presupuesto de 4.2 millones de córdobas, y tendrá una cifra similar este año, pero su directora ha abogado ante la Comisión Económica de la Asamblea Nacional para que le aumenten ese monto, pues los costos de mantenimiento son muchísimo más altos.

“Tenemos presupuesto para gastos básicos, no para construcciones de más jaulas, ni para que el ambiente sea más natural”, finalizó Argüello.

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