•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • ACAN-EFE

 El obispo auxiliar de la diócesis de Managua, Silvio Báez, advirtió hoy sobre la existencia de "sociedades paralizadas", en donde "prevalece la injusticia y la violencia" y no hay respeto a la ley ni al sistema jurídico.

Durante su homilía de la misa dominical celebrada en la Catedral de Managua, el obispo criticó a esas "sociedades paralizadas", sin identificar una en particular, porque funcionan "sin base jurídica ni legal que ayude a convivir de modo justo".
 
"Estas son sociedades paralizadas que no caminan, aunque las estadísticas digan que su economía crece, son sociedades paralizadas porque les faltan muchos valores", señaló.

El mensaje de Báez ocurre dos días después que un juez condenara a un máximo de tres años y tres meses de cárcel a cuatro personas, entre ellas un exdirigente sandinista y dos expolicías, por los homicidios de tres miembros de una familia opositora en noviembre pasado.

La condena fue emitida por el juez de lo penal Erick Laguna, de la norteña provincia de Madriz, donde fueron tiroteados José Mercedes Pérez, de 67 años, y sus dos hijos, José Sael (22) y Elmer Logorio Tórrez (52).

El no gubernamental Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh), crítico con el Ejecutivo, y abogados independientes, han calificado de "aberrante" y una "burla a la vida" esa sentencia, porque el Código Penal establece una pena de 10 a 15 de prisión por el delito de homicidio.

Es una sociedad paralizada aquella "donde no hay respeto a la ley ni al sistema jurídico", y donde se impone "la voluntad caprichosade una persona o de un grupo" por encima del Estado de Derecho, insistió en su homilía Báez , quien fue vicepresidente de la Pontifica Facultad de Teología y Pontificio Instituto de Espiritualidad "Teresianum", de Roma.

Tras las elecciones del pasado 6 de noviembre, ganadas por Ortega con el 62,46 % de los votos, según los resultados oficiales, la oposición protestó en distintos puntos del país por considerar esa victoria como fraudulenta.

El hecho más violento ocurrió en San José de Cusmapa, donde José Mercedes Pérez y sus dos hijos murieron a manos de simpatizantes del gobernante FSLN.

En el Triángulo Minero, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), también ocurrieron enfrentamientos entre policías y opositores después de los comicios presidenciales, en los que resultaron ocho policías heridos y un sandinista muerto, caso por el que hay un proceso abierto sin que aún haya sentencia.