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El Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, comparó la justicia nicaragüense con el paralítico que menciona el Evangelio leído este domingo en los templos católicos, en alusión a que en muchos casos no se respetan los derechos de las víctimas.

Monseñor Báez hizo la comparación a propósito de la sentencia de tres años y tres meses que dictó un juez contra los cuatro coautores de un triple homicidio acontecido en El Carrizo, jurisdicción de San José de Cusmapa, dos días después de las elecciones generales de noviembre de 2011.

“Hay también sociedades paralíticas y paralizadas, allí donde permanece la injusticia y la violencia, allí donde se busca el interés de algunos pocos y no el bienestar de las grandes mayorías, son sociedades paralizadas, las sociedad donde no hay una base jurídica y legal, que ayuda a construir la justicia, donde no prevalece la verdad, la honestidad, donde no hay transparencia en la gestión pública”,  expresó el prelado católico, durante el sermón de la homilía dominical.

Tras concluida la misa en la Catedral de Managua, monseñor Báez reveló haber escuchado la versión de varios juristas sobre la sentencia de El Carrizo, y señaló que tiene la impresión de que esta no se ajusta a la justicia y al delito cometido.

“Cuando no se respeta el derecho, y la justicia se aplica al gusto o intereses de grupos, se está propiciando la violencia, porque si la gente busca la justicia y no la encuentra, entonces hace justicia por su cuenta”,  sentenció el religioso.

Para el obispo auxiliar de Managua, la sentencia en el caso de El Carrizo es indicativo de una “parálisis social muy grave”, y agregó que las instituciones deben estar sujetas a las leyes  “y no al capricho de las personas”.

Más críticas

A las críticas contra el fallo judicial se sumó el exprocurador Penal de la República, Leonidas Arévalo Sándigo, quien dijo que la sentencia no castiga en su verdadera dimensión los crímenes cometidos.

“Esta sentencia ha provocado mucha repugnancia entre la gente decente del país, y ya no se diga entre los abogados que conocemos cómo deben aplicarse las penas y cómo los jueces deben fundamentarlas”, manifestó Arévalo.

Para el exprocurador Penal, es necesario que la Corte Suprema de Justicia, CSJ, al menos llame la atención al juez Erick Laguna, por dictar una sentencia donde por homicidio castigó con tres años de prisión el triple crimen, pese a que el Código Penal establece como pena mínima 10 años de encierro en la cárcel para quien prive de la vida a otra persona.

Por su parte, el jurista Sergio García Quintero, dijo que la sentencia dictada por el juez Laguna carece de asidero legal, lo que a criterio del entrevistado, la convierte en “deleznable”.

“Esta es una sentencia que no está sostenida en ningún artículo del Código Penal. En  Nicaragua somos expertos en fabricar buenas constituciones o buenas leyes, pero después se vuelven letra muerta, porque cada juez le hace la interpretación de la manera que le da la gana”, subrayó García Quintero.

Para el reconocido abogado penalista, el juez Laguna prevaricó al dictar una sentencia contra la ley expresa, por haber impuesto penas inferiores a las establecidas en el Código Penal.

Según García Quintero, las familias agravadas por el fallo están en su derecho de denunciar al judicial ante el Ministerio Público, o bien la Corte Suprema de Justicia debería destituirlo para que sea enjuiciado.