•  |
  •  |

A las 9:15 de la noche, Juan Sobalvarro, un estudiante de Administración de Empresas de la Universidad Centroamericana, UCA, es el único que aguarda por la ruta 119 en la parada de este recinto, uno de los que cuentan con mayor población estudiantil de la capital.

¿Temor? “A veces”, asegura el joven. Pero en su condición de estudiante vale más aguantárselo, pues para viajar en taxi tendría que desembolsar 47.50 córdobas más diariamente, y eso que aún en bus está apenas a 10 minutos de la parada cercana a su casa.

Pasa el tiempo, y la única ruta que se estaciona es la 120. Bayardo Blanco va al volante de la unidad Dina que aún no cumple un mes en actividad, y que a esa hora solo viaja con cinco personas.

El temor que en ocasiones invade al joven estudiante, no afecta a don Bayardo, quien tiene 27 años en el mismo oficio.

“Es que a mí no me molesta el ladrón; el problema es el pasajero”, dice entre risas, reconociendo que la clientela a esa hora teme por su seguridad cuando aborda un bus del transporte urbano.

En Metrocentro, la ruta 120 pasa casi cinco minutos en la bahía, y apenas gana un pasajero, ya con seis avanza hacia su destino.

Ninguno de los que la abordaron esa noche de jueves lo hace con frecuencia. En la primera fila va Antonio Meléndez, un chofer de camión de carga de 55 años, que andaba paseando, y, por casualidad, y ante la necesidad de ahorrarse unos centavos, aprovechó para tomar el bus. 

Pero eso sí, “a esta hora es fregado (viajar en bus en Managua)… al que agarran mal parqueado lo malmetan, y tal vez solo por un celular ‘shampoo’ (barato)”, comentó Meléndez, antes de descender cerca del barrio Riguero.

Con tráfico “ralo”, el motor acelerado de la 114 hace virar a la derecha los cuellos de los cuatro que vamos en la 120, como presumiendo que esa unidad no lleva una sola plaza vacante.

“Es que la 14 viene desde abajo agarrando (pasajeros)”, justifica el chofer, quien luego expone que a esta hora “ya no hay nadie para mí”.

Agregó que ya dejó de “matarse” por pelear pasajeros, con el sistema de caja única que valora la producción en conjunto y no por unidad.

Ni relojes ni cantidad de pasajeros estresan a los choferes de las rutas 110 y 120, que pertenecen a la Cooperativa Unitario, y menos mal, porque según reveló, en la vuelta entera de su ruta se gastan 50 galones de combustible, y desde que la abordamos en la UCA, con costo cobró 15 córdobas por los seis pasajeros que la tomaron.

Don Bayardo dijo que están cumpliendo los compromisos, y comentó, bajo la advertencia de “ni me crea a mí, pero dicen”, que tal vez el gobierno con ese acuerdo de alargar el horario de las rutas subsidia la última vuelta, que al menos para ellos, y aún faltando un recorrido más después de las 9 de la noche, se mueve en saldo rojo.

Delincuencia a sus anchas

Siete pasajeros se suben en la parada de la UCA. Son las 9:21 pm, y para Álvaro Rodríguez, conductor de la última ruta 120, esta ha sido la mejor bahía en la que se ha parqueado desde la Universidad de Managua, donde un par de estudiantes abordaron la unidad.

Arribaron al país provenientes de Honduras, y doña María Inés García junto a su hija, no se imaginaron que en lugar de gastar 50 córdobas en taxi, apenas pagarían 5 córdobas entre las dos, porque sorpresivamente la ruta que pasa por el barrio donde habitan (Villa Miguel Gutiérrez) aún circulaba.

En la misma parada de la UCA, dos sujetos bastante sospechosos abordan la unidad. Uno de ellos, en todo el recorrido, no se sienta, observa a los 14 pasajeros que van en la ruta, escupe por la ventana y finge hablar por celular. Con mirada fija revisa qué cosas de valor andan los usuarios. Parece andar borracho, pero está atento a cada movimiento; camina de un lado a otro y no deja el bolso con el que subió.

Dice ir a la Terminal (punto de rebote) en el Mercado Mayoreo, pero uno de los pasajeros y el chofer del bus captan la “jugada”, y el hombre, apenas pasado el paso a desnivel de Portezuelo, con un fuerte golpe en la puerta trasera pide parada; su compañero se bajó cuatro paradas antes.

Los usuarios de la unidad, entre los que iban niños, estudiantes universitarios, trabajadores de estaciones de servicio y de la construcción, se inquietaron al ver que al bajarse el primer sujeto, le gritó al otro: “La cagaste”.

Rodríguez, el conductor de la unidad, señaló que desde que los hombres abordaron el bus los miró sospechosos, y no dejaba de vigilarlos por el espejo retrovisor.

“No puedo hacer nada, solo ver. Además, parecía que venía tomado. A veces a los choferes no nos hacen nada porque ya nos conocen” dijo.

Agregó que ahora trabaja para la Cooperativa Unitario RL, porque hace un par de años unos delincuentes asaltaron la ruta 168 que él manejaba y le colocaron una pistola en la sien.

Indicó que desde el lunes le dijeron que daría una vuelta completa, y su última salida de la Terminal sería a las 8:00 pm para estar de regreso a las 10:00 pm. Efectivo no anda, porque luego de cada gira los deja en el punto de rebote, solo camina 40 córdobas en monedas, para dar vuelto.

Rodríguez hace cinco vueltas al día; dos horas de viaje. Se la pagan a 60 córdobas cada una, pero aunque hace lo que le mandan, asegura que la afluencia de pasajeros en altas horas de la noche es poca, por los ladrones. Él tuvo mejor suerte que su compañero Bayardo, pues en la vuelta recolectó 310 córdobas.

La cooperativa Unitario destina los días de semana 35 unidades para brindar este servicio, aparte de los 900 mil usuarios que diariamente se mueven por la capital. Los fines de semana, la cantidad de buses baja a 25 por la poca demanda.

En el caso de las unidades que prestan el servicio más allá de las 9:00 de la noche, son seis en total, tres para la ruta 110 y la misma cantidad para la 120.

Planes a medias

Desde el pasado lunes, el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua, Irtramma, con las cooperativas de buses --y se suponía que también con la Policía Nacional--, comenzaron a ejecutar el Plan Nocturno, en el cual se verán beneficiados estudiantes de 13 universidades --sin tomar en cuenta la UCA-- y la misma cantidad de rutas, es decir, al menos 80 unidades de las 855 que hay en Managua, extenderían su horario de trabajo hasta las 10:00 de la noche.

Aunque la Policía prometió presencia tanto de agentes civiles dentro de los buses como de motorizados y de patrullas, la presencia hasta ahora es nula.

Rodríguez demostró su temor, pues asegura que cualquier cosa que le pase a los buses, ellos tienen que pagarla.
Incluso, los altos manos policiales ya habían llegado al acuerdo con los transportistas de que no se les iba a cobrar el pasaje, todo con el fin de proteger al pasajero, al chofer y la inversión hecha para la adquisición de las nuevas unidades.

Asimismo, las autoridades del Irtramma también señalaron que inspectores de la entidad se encargarían de la supervisión de las unidades, para ver si las cooperativas están cumpliendo con el plan, pero la presencia del ente regulador también es nula.

El recorrido “gigante” del transporte colectivo

Según datos del Irtramma, diariamente los buses recorren 171 mil kilómetros, con 367 mil 650 paradas de ascenso y descenso de pasajeros.

Sin incluir la vuelta extra que ahora están haciendo con el Plan Nocturno, los buses hacen 4,275 “ciclos” al día, y entre terminales y rebotes salen 8,550 veces, para un consumo total de 19 mil galones de combustible.

El transporte colectivo de Managua recibe un subsidio vía presupuesto, que congela el precio del combustible en 40 córdobas con 50 centavos. Se espera que durante el primer trimestre de este año, los transportistas se sienten con las autoridades para revisar este tema, pues aseguran que con el alto precio del diesel, se les hará imposible pagar las nuevas unidades.