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Desde las costas de Tola, municipio de Rivas, se puede apreciar el azul marino  del océano Pacífico, y vistosas costas de arena blanca, así como múltiples paisajes naturales que ahora se combinan con llamativas y lujosas construcciones que hacen de estas tierras y sus playas, un lugar distinguido y codiciado por muchos, lo cual no ocurría antes de los años 90.

Estas “minas de oro” se ubican a lo largo y ancho de la franja costera del municipio de Tola, y desde la década de los 90 se volvieron un “boom”, por la llegada de inversionistas, sobre todo extranjeros, que admirados por las bellezas del lugar, se quedaron para invertir en desarrollos turísticos, sin imaginarse las batallas legales a las que se enfrentarían algunos.

Un viejo habitante de la zona, que solo se identificó como Carlos José, de 65 años, afirmó que estas tierras eran desérticas y a nadie les interesaban.

Añadió que fue en la década de los 90 que comenzaron a poblarse y a surgir el interés por la pesca, y luego aparecieron los inversionistas, que se interesaron por las zonas costeras, en especial por los lugares altos, y de esta manera llegaron los conflictos de propiedad, ya que las tierras  adquirieron valor.

De acuerdo con el Registro Público de Rivas, antes de ser confiscadas en 1979, estas tierras pertenecieron  hasta finales de 1979 al exdictador Anastasio Somoza, y a su amigo de confianza, Cornelio Hüeck. El primero era el amo y señor de la parte sur, donde se ubica la finca Wiscoyolón, que Somoza adquirió el 15 de mayo de 1937, y que llegó a tener una  extensión de más de 15 mil manzanas. Testigo de esta historia es la casa hacienda que aún está en pie en la comarca El Tambo.

La parte norte de las tierras costeras de Tola estaban inscritas a nombre de Agrícola San Martín, que aglutinó los latifundios de Hüeck, quien por cierto pasó sus últimos días en este lugar, cuya extensión se aproximaba a las 17 mil manzanas distribuidas en 14 cuentas registrales.

Confiscadas, desmembradas, repartidas y vendidas

Tras ser confiscadas, las propiedades fueron desmembradas y entregadas a cooperativas mediante títulos de Reforma Agraria emitidos por el entonces ministro de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria, Jaime Wheelock Román, quien en el caso de San Martín, asignó la propiedad al Ejército Popular Sandinista, para que las administrara.

A partir de la década de los 90, los dueños de cooperativas comenzaron a vender las propiedades,  e igual pasó con la zona de San Martín, donde, el exjefe del Ejército de Nicaragua, general Joaquín Cuadra Lacayo, orientó inscribir las propiedades confiscadas a Hüeck a nombre de la institución castrense, usando minutas descriptivas, y posteriormente salieron a relucir donaciones y ventas a terceros, que en este caso ya son inversionistas, y otras propiedades quedaron siempre en manos del Ejército.

Aparecen los litigios

Con la llegada de los inversionistas y el interés de desarrollar las zonas costeras, surgieron los conflictos que cobraron mayor fuerza “cuando Arnoldo Alemán llego al poder entre 1996 y 2001, ya que  al igual que extranjeros  y  gente pudiente de la política nacional, se enamoraron de las tierras que fueron de Hüeck  y de Somoza.

Alemán hasta  cubrió el tramo de  carretera de El Astillero al puente de Las Salinas con una ligera capa asfáltica, que en su momento dio la idea de que era el despegue de la Costanera, pero ahora esa capa ya ni existe”, señaló un habitante de la comarca El Astillero, que se identificó con el apellido Mena.

Al sur estalló el conflicto por las 71 manzanas de las costas de Playa Amarillo y las costas de Playa Colorado, y las del proyecto Arenas Tola, que en la actualidad aparenta haber superado el conflicto con todo y que aun ejercen presión exmiembros de la Cooperativa “Pedro Joaquín Chamorro”, que reclaman parte de 119 manzanas del complejo turístico, aunque ahora las sociedades que emprenden los desarrollos turísticos son otras.

En la zona norte, los enfrentamientos por la legalización y posesión de las zonas costeras han sido entre la sociedad mercantil Gestiones y Negocios Inmobiliarios, S.A. Geninsa, del expresidente Arnoldo Alemán y su familia, quienes con el actual gobierno han soportado tomas de tierras en áreas de El Astillero, y a la vez se enfrenta a inversionistas extranjeros, frente a terrenos ubicados en Costa Larga, Playa El Llanito y Playa El Gavilán.

A estos se suma el conflicto que existe frente a las costas de Playa Sardina, donde los inversionistas del proyecto Flor de Mayo no han podido arrancar por el litigio que tienen con pobladores de la comunidad indígena de Las Salinas de Nahualapa.