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Para el indígena Henry Salomón Taylor, de Bosawás no queda mucho: se han secado los ríos y se destruyen los cerros que forman la gran reserva.

Taylor trabaja de guardabosque desde 1991, y ha sido testigo de la manera inescrupulosa en que colonos mestizos han ingresado y convertido Bosawás en potrero.

“Reserva Biosfera ya no existe, debido a que lo único que aún queda son los territorios indígenas, donde ya han incursionado algunos colonos cercando y quemando para convertir en potreros”, manifiesta por su parte, con su manera de hablar el español, el indígena Florencio Palacios del territorio Mayangna Sauni As.

Lamenta la deforestación, el tráfico de madera y la ganadería expansiva. Esto ha acabado casi por completo con la reserva, siendo el núcleo lo único que queda, al cuido de los mayangnas y de los miskitos, quienes han manifestado su deseo de proteger el área.

Lo dicho por Palacios fue reafirmado de manera indirecta por la coordinadora nacional de la Secretaría Técnica de Bosawás del Marena, quien durante una ponencia sobre el bosque mostró fotos de satélite donde se ve la manera en que desaparece Bosawás.

Fotos dicen todo
Lo interesante del caso es que en su exposición solamente mostró fotografías de satélite de 1987,1999 y 2005, argumentando que no tienen fotos actualizadas porque éstas son muy caras, sin embargo, líderes indígenas están implorando para que les ayuden a proteger la zona núcleo.

La reserva se ha destruido por la avaricia de los ganaderos, dice el guardabosque Taylor.

La reubicación inmediata de las más de veinte mil personas que han invadido Bosawás es una de las opciones que plantea el indígena Taylor, quien dice estar cansado y enfermo por la artritis.

Denuncian más invasión
Primitivo Centeno, otro de los indígenas, denunció ante el Marena y ante las autoridades municipales de Wiwilí, Bocay y El Cua, que hace una semana penetró a la reserva un contingente más de familias invasoras con el objetivo de tomarse las tierras y asentarse, de tal manera que cada día son más los invasores.

Por su parte, la ingeniera Yadira Meza, de la Secretaría Técnica de Bosawás, dijo que en los próximos días iniciarán un diagnóstico en el Parque Nacional Saslaya, ubicado en municipio de Siuna, donde se han establecido unas tres mil personas que están destruyendo la reserva.

Fondos que no aparecen
Al preguntarle a esta funcionaria sobre cuánto dinero ha llegado a Nicaragua con el pretexto de ser utilizado en Bosawás, ésta dijo que no existe dicha información debido a que la mayor parte de los recursos han llegado a través de los ONG que gastaron la mayor parte del dinero en salarios.

En 2003 se trató de hacer un diagnóstico, pero los organismos se mostraron muy celosos y no dieron toda la información, logrando sólo la mitad de ésta, lo que arrojó que en ese año llegó a Nicaragua --para Bosawás-- 50 millones de dólares, es decir, 100 millones que nadie sabe dónde están.