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  • ACAN-EFE

El Gobierno español está preparando una agenda de visitas a todos los países de Latinoamérica con el fin de preparar con el máximo detalle la Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en la ciudad española de Cádiz (sur) en noviembre.

La intención del Ejecutivo conservador de Mariano Rajoy es tratar de convencer a la práctica totalidad de mandatarios iberoamericanos para que asistan a la reunión de Cádiz, después de las numerosas ausencias que hubo el pasado año en la de Paraguay, según informaron fuentes del Ministerio de Exteriores.

La idea es que los reyes de España, los príncipes, Rajoy y el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, se repartan los viajes para cubrir toda la región.

El propio García-Margallo confirmó este objetivo el pasado miércoles durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados.

"Garantizo que antes de la cumbre de Cádiz, el rey, la reina, los príncipes, el presidente y yo vamos a visitar todos y cada uno de los países de la Cumbre Iberoamericana", afirmó el ministro.

No se conocen aún detalles del programa de viajes que está diseñando el Gobierno español.

En el acto programado el próximo miércoles en la sede de la Secretaría General Iberoamericana (Segib) en Madrid para presentar los objetivos de la cumbre, Rajoy podría desgranar alguno de sus planes.

México se perfila como su primera visita para cumplir con la invitación cursada por el presidente de este país, Felipe Calderón, que dejará el poder tras las elecciones del próximo 1 de julio, señalaron fuentes diplomáticas.

La ronda de visitas de alto nivel la inauguró el príncipe Felipe, heredero de la Corona española, el pasado mes de enero en Guatemala, Nicaragua y Honduras.

De acuerdo con los planes del Gobierno, también habrá viaje a Cuba, que, previsiblemente, correrá a cargo de García-Margallo.

La asistencia a la cumbre de Cádiz del presidente cubano, Raúl Castro, es una incógnita, puesto que desde que relevó a su hermano Fidel en 2006, no ha ido a ninguna.

Otra de las dudas será la del presidente venezolano, Hugo Chávez, que, al margen de su delicado estado de salud, tiene por delante los comicios en octubre, en los que aspira a la reelección.

Hasta ahora, dirigentes como el peruano Ollanta Humala, el nicaragüense Daniel Ortega o el boliviano Evo Morales han anunciado ya su intención de participar en la cumbre de Cádiz.

España quiere que esta cita marque un antes y un después en los foros iberoamericanos, ante la pérdida de relevancia de las últimas ediciones.

"Las cumbres pueden carecer de contenido y de pulso y, por tanto, aburrir, de acuerdo. Por eso, vamos a discurrir entre todos para que la gente encuentre valor añadido en venir", señaló García-Margallo.

Una de las ideas que maneja el Gobierno español es poner más énfasis en las alianzas que se puedan trenzar entre los países iberoamericanos en foros como el G20 o la ONU.

Para cumplir estas expectativas, el Ejecutivo del Partido Popular (PP, centroderecha) se ha marcado como reto intensificar su colaboración con los países latinoamericanos al considerar que el expresidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, descuidó las relaciones con esta región en su última etapa.

Zapatero fue el primer jefe del Gobierno español que declinó asistir a una cumbre iberoamericana, la celebrada en Mar del Plata (Argentina) en 2010, desde el estreno de estas reuniones en 1991

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