•  |
  •  |

Son las 10 de la mañana en Diriamba. A la altura del kilómetro 45 de la carretera que lleva al balneario de Casares, 14 mujeres se dan cita en la Casa Social Vega Baja para recibir sus clases sobre preparación de comidas. Reciben clases de menús completos de alta cocina, que luego podrán aplicar en sus propios negocios.

“Siempre pensé en cómo podía dar mi aporte a la sociedad, soy voluntaria en este proyecto para el desarrollo de la mujer y gente de escasos recursos en Diriamba, soy la maestra de cocina”, dice Nydia de Sandino, la anfitriona de Casa Social Vega Baja.  

Son mujeres solteras y la mayoría bachilleres, sus sueños no precisamente estaban en la cocina, como el caso de Daneytzi, de 20 años, y quien vive en una finca, su padre es pastor evangélico y su madre cultiva la tierra. “Quería estudiar medicina, pero ya no había más dinero para seguir los estudios”, relata. En junio de este año culmina sus clases de cocina. Asegura que el proyecto en la casa Vega Baja le ha abierto puertas, pues ya sabe de alta cocina y tiene la esperanza de encontrar un empleo en un restaurante o algún hotel.

Sazonando sueños

La capacitación para el trabajo y el emprendimiento es una de las líneas del centro social, financiado por la Cooperación Española, y que desde 1993 trabaja  en formación integral. La sede ocupa 21 manzanas de terreno y guarda toda la línea de una escuela de hotelería bien equipada, con una cocina semiindustrial y un laboratorio de computación e inglés donde las aprendices de cocina como Yelsica, sazonan sueños.

Yelsica tiene 18 años, es de buen hablar y soltura. “Para mí es una gran oportunidad, usted sabe cómo está  la situación económica, pero mis padres con sacrificio siempre logran conseguir 10 córdobas para el pasaje. Mi mamá  vende tortillas y vivo en la zona rural. Soy bachillera”, sintetiza.

“Vengo porque me gusta cocinar. Cuando salí de quinto año no pude continuar mis estudios, pero las clases de cocina me darán trabajo. He aprendido a elaborar postres, a hacer comidas de todo tipo y a tratar a la gente, e incluso un poco de computación e inglés”.

15 mujeres en la primera graduación

“En la primera graduación de Cocina Básica en Vega Baja, 15 mujeres le sacaron provecho aprendiendo cómo empezar un negocio propio, cómo administrar, calcular costos, y otras están ubicadas en restaurantes y hoteles”, expresó Isolda Mendieta, coordinadora del proyecto educativo.

A primera vista, el visitante puede apreciar la infraestructura: todo ordenado, nítido y casi de lujo. Pero lo que poco se conoce, dice Nydia, la instructora voluntaria de cocina, es que a veces es difícil dar las clases. Cada alumna le cuesta al centro US$100 mensuales. Diariamente se gastan unos C$1,500 para el almuerzo, un menú completo, que ellas deben elaborar como parte del aprendizaje.

“Y ese diario es el que no tenemos, queremos conseguir personas que donen becas para ellas, y que donen productos, ingredientes, que utilizamos para que aprendan y se alimenten”.

Otra fase del aprendizaje es que las aprendices podrán practicar sus conocimientos en el Club Terraza, donde el chef René Bolaños se encargará de que cada fin de semana un grupo de ellas pueda “foguearse en el negocio de la cocina”.

Otras líneas programáticas en Casa Social Vega Baja son la formación de emprendedoras dirigido a señoras, formación para el trabajo  con adolescentes, reforzamiento escolar y la clase de  cocina básica.

Las empresas pueden agregar a sus proyectos de Responsabilidad Social a Casa Vega Baja en Diriamba. Las formas de ayudar son variadas. Para información adicional el correo es: csvegabajadiriamba@gmail.com