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El denominado “megaincendio” que arrasó con un mil 308 tramos en el mercado Oriental, provocó una serie de impactos ambientales que aún no han sido cuantificados, pero que representan pasivos ambientales para la ciudad.

De acuerdo con el ambientalista Kamilo Lara, aún ninguna autoridad se ha pronunciado para informar qué haremos para cosechar o recuperar los 300 metros cúbicos de agua utilizados para apagar el fuego, en las doce horas que duro el incendio en el centro de compras.

“Trescientos metros cúbicos de agua equivalen al consumo de cien casas en un mes sin que se vaya el agua, es una cantidad grande si tomamos en cuenta los serios problemas de escasez de agua que enfrenta Managua, más en la temporada seca que se avecina”, dijo el ambientalista.

También Lara mencionó que el agua sirvió de medio de transporte para las cenizas, carbón y restos de plásticos, hules y pintura que fueron a dar sin ningún tratamiento al Lago Xolotlán, lo cual es contraproducente para la intención de limpiar dicho lago.

“Las autoridades deben reflexionar sobre el trabajo a realizarse en cuanto a la desviación de las aguas de los cauces y aceras hacia Managua, si de verdad pretenden que en un futuro el Lago Xolotlán sea una fuente de agua para los capitalinos, aunque nos parezca lejana la posibilidad por ahora”, dijo Lara.

Managua sin preparación
El ambientalista manifestó que una de las lecciones aprendidas con este megaincendio del Oriental, es que no estamos preparados ni como ciudad ni como país para un incendio u otro tipo de desastre, porque ni siquiera tenemos la tecnología o la información para medir el daño ocasionado por las columnas de humo a la atmósfera.

“No tenemos información que nos ponga en evidencia cuántas emisiones tenemos a diario, y menos cuántas emisiones se producen cuando hay este tipo de desastres; no creamos que porque dejamos de ver las columnas de humo el daño desapareció, porque con lo variable que es la atmósfera seguro ya ésta se limpio con la lluvia y nuestro suelo está contaminado”, expresó.

Sin vertederos
Lara manifestó que el lodo que las cuadrillas de la Alcaldía están sacando como parte del trabajo de limpieza, como si se tratara de cualquier otro desecho, es lodo tóxico, una mezcla de tierra, cenizas y agua con alta presencia de níquel, cromo y plomo que se liberó de las láminas galvanizadas, estanterías y pintura de los tramos que se incineraron.

“Este material está lleno de metales pesados que se están transportando sin cuidar la posible lixiviación, se está sacando para despejar el mercado sin pensar en que una vez en La Chureca, con las lluvias los metales pesados se incorporaran al suelo, a las aguas subterráneas y al lago de Managua”, dijo el ambientalista.

Es importante destacar que Nicaragua cuenta con reglamentación que exige el manejo de rellenos sanitarios, en los cuales supuestamente deben establecerse sitios de confinamiento para que sustancias tóxicas provenientes de eventos como el incendio en mención o desechos industriales, no afecten el medio ambiente.

“La regulación exige a empresas y municipalidades los rellenos, pero también dice que deben ser las autoridades ambientales --que en este caso no se portaron beligerantes en cuanto al manejo de los desechos--, quienes deben aprobar los sitios de confinamiento y esto no ocurre lamentablemente, de manera que esperamos que con esta experiencia nuestras autoridades comiencen a trabajar en sitios donde podamos confinar la tierra contaminada por derrames de combustible u otros”, señaló Lara.