Jorge Eduardo Arellano
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El País / Washington
Uno de cada cinco dólares que Estados Unidos ha gastado en Irak desde 2003 a 2007 se ha destinado a pagar contratos con empresas privadas que ofrecen distintos servicios al Pentágono, según un informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso publicado en su página web.

Es la primera vez que el Departamento de Defensa, que ya había utilizado este modelo en la guerra del Golfo y en el conflicto de los Balcanes, opta por privatizar un porcentaje tan amplio de los servicios que necesita el Ejército: seguridad, construcción, ingeniería, conductores y suministros de comida y energía, entre otros.

Hasta el momento, el gasto de las actividades en Irak ha sido de 446,000 millones de dólares. De ellos, 85 mil (57,0000 millones de euros) han acabado en manos de contratistas privados de acuerdo con los datos del Congreso, que prevé que para finales de 2008 la cifra llegue a los 100,000 millones de dólares (67,000 millones de euros).

Dudas también al frente
El enorme grado de externalización siembra dudas sobre la capacidad del Ejército para gestionar la posguerra con sus propios efectivos. El 70% del presupuesto se ha gastado en Irak, mientras que el restante 30% se ha utilizado para pagar contratos en países vecinos como Kuwait, Arabia Saudí o Qatar. Ya hay más personal privado trabajando para EU en Irak que miembros del Ejército. El informe calcula que al menos 190,000 personas estaban, a comienzos de 2008, empleadas por empresas privadas contratadas por el Pentágono. La cifra supera en unos 45,000 al número de soldados destinados en Irak.

Sólo en actividades relacionadas con la seguridad trabajan entre 25,000 y 30,000 civiles. Al menos 1,200 empleados de estas contratas (de varias nacionalidades) han fallecido en estos años. Son más de una cuarta parte de las bajas dentro del Ejército. Hasta la fecha, han perdido la vida en Irak 4,142 soldados estadounidenses.

El ex secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, defendió la privatización señalando que estos contratos permitían que los miembros del Ejército pudieran concentrarse en tareas de combate. Encargar a civiles la mayor parte de las tareas no estrictamente militares permite continuar con las operaciones en Irak sin aumentar de manera exponencial el número de tropas, pero las críticas por corrupción y por falta de control de calidad hacia las labores han sido habituales durante estos años. Algunos miembros del Ejército han muerto por instalaciones eléctricas mal instaladas o mal mantenidas.

El senador demócrata Kent Conrad, director de la comisión del Senado que solicitó este informe, ha manifestado que la extensa privatización de servicios está creando un peligroso precedente y que el uso de las contratas “abre la puerta a la corrupción y al abuso y en algunos casos puede aumentar de forma significativa el coste para los contribuyentes norteamericanos”.