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El mundo actual exige otro modelo de educación en las universidades, basado en las competencias de los estudiantes y en los requerimientos de la sociedad, afirma Eduardo Álvarez Massis, Director de Estudios de la Universidad del Valle de Guatemala.

Como en todo cambio, la implementación de nuevo modelo, señala que habrá resistencia, pero advierte que la sociedad globalizada demanda adaptaciones. Sin embargo, sostiene que el enfoque de valores no debe perderse de vista en medio de ese proceso.  

En entrevista con END estas son sus consideraciones al respecto:

¿En qué consista la educación universitaria por competencias?
Es un enfoque educativo distinto al tradicional, para formar a alguien en un plan basado en competencias y lo primero que uno tiene que construir es un perfil de egreso, eso quiere decir que uno se sienta a pensar qué es lo que quisiera que una persona graduada haga. Si yo quiero tener una persona graduada, por ejemplo en Ingeniería, que sea capaz de tener pensamiento crítico, de tener habilidades para calcular estructuras, entonces, cuando uno construye ese perfil, no es únicamente desde la visión de la universidad, sino que se hace una consulta con sectores de la sociedad. Esta metodología también busca que la educación esté centrada en el estudiante, que el centro de aprendizaje sea el estudiante, no el profesor, y para lograr ese tipo de metodología yo necesito también hacer cosas diferentes, no hacer únicamente una clase magistral, tengo que hacer actividades que despierten esas
competencias.
 
En base a la experiencia en Guatemala ¿qué tanta diferencia existe entre lo que requiere la sociedad y lo que se está enseñando en las universidades?
Ese es un tema interesante porque lo que uno debe tener claro es que la educación lo que provee son herramientas para adaptarse, una empresa me puede pedir que un ingeniero sepa manejar un programa de software, pero realmente la función de la universidad no es enseñarme un programa que en dos años ya no va a servir, sino darme las destrezas para seguir aprendiendo, adaptarme a los cambios. A uno en las universidades se le debe enseñar que tiene las posibilidades de crear y generar sus propias empresas. En los modelos tradicionales uno era educado para buscar trabajo y no para hacer su propia empresa...

¿Este modelo persigue que mientras los estudiantes reciben las herramientas también las pongan en práctica?
Claro que sí, el reto es que en esta metodología la gente vaya aprendiendo a “hacer”, que viva el aprendizaje, no recibir muchas clases, que son teóricas. Ahora un estudiante puede tener oportunidad de poner en práctica cosas que aprende más relacionadas con el mundo real.

¿Qué tan lejos estamos de esa práctica? No sé si puede hablar de Centroamérica o de Guatemala específicamente...

Podría decir que en Centroamérica estamos en una fase de transición, tenemos que hacer un camino de capacitación para enseñar a la gente a usar esta metodología y como en toda metodología nueva siempre existirá algo natural que es resistencia al cambio, porque la gente se va a preguntar “por qué no puedo seguir usando lo tradicional”, pero la realidad es que uno tiene que ver cómo es el mundo actual.

¿Qué tanto el mundo globalizado hace que se pierda el enfoque de valores en las aulas?

La formación debe ser integral, no podemos pensar que el mundo globalizado requiere gente que solo sepa una especialidad. Formamos personas, no robots… las universidades deben jugar el rol de ponernos a reflexionar sobre qué aspecto o qué nos está pasando por el mundo en que vivimos. Estamos tan atareados que a veces no tenemos chance de reflexionar.

¿Qué rol deben jugar los gobiernos en la educación universitaria?
Hay que ir cubriendo los déficit en los niveles más bajos porque para tener buenos universitarios necesito tener buena gente graduada en Secundaria y en Primaria, lo primero que uno tiene que hacer es apostar en suplir esas deficiencias. Además, la influencia en una educación universitaria va más allá de solo graduar o no, tiene que ver con qué oportunidades tienen de desarrollarse las personas graduadas de las universidades.