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  • AFP

Los salvadoreños votaron ayer un nuevo Congreso unicameral en una batalla de cerrado pronóstico, que en los primeros cómputos daba leve ventaja a la derecha, resultado que puede poner en jaque los dos últimos años de gestión del izquierdista moderado Mauricio Funes.

Un recuento parcial sobre apenas el 6% de las mesas, ubicaba al frente a la derechista Alianza Revolucionaria Nacionalista, Arena, con 40% de sufragios, seguida por los candidatos oficialistas de la exguerrilla Frente Farabundo Martí, con 34%.

La derechista agrupación Gana, cuya alianza con el gobierno en los últimos tres años le permitió al oficialismo controlar el congreso unicameral, obtenía 12% de los sufragios.

El Diario de Hoy tenía anoche en su página web, un gráfico que daba ventaja al partido Arena con apenas 1% sobre el FMLN. Los datos indicaban que con el 39% de los votos para diputados escrutados, Arena tenía 33% y el FMLN el 32%.

Algunos centros abrieron con retraso de más de una hora por la demora en la entrega del material a utilizar, y por otros problemas en la constitución de las Juntas Receptoras de Votos.

Las elecciones duraron 10 horas, sin incidentes de importancia reportados, y las autoridades habían prometido resultados amplios para cinco horas y media después del cierre, hacia las 22:30 locales del domingo (04:30 GMT del lunes).

“Este es un momento oportuno para hacer un llamado a los partidos políticos y a toda la ciudadanía para que hagamos de este proceso una fiesta cívica en un ambiente festivo y pacífico”, dijo el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Eugenio Chicas, por cadena de radio y TV.

Votantes quieren seguridad

Mirna de Córdova, de 66 años, llegó temprano con su esposo, Roberto, a votar en una escuela en la ciudad de Mejicanos, periferia norte de San Salvador, y fue una de las primeras en hacerlo.

“Voté porque quiero que se vean cambios en este país, nuestros hijos y nietos viven al igual que nosotros inseguros con tanta violencia, ya es necesario que se hagan cambios en las leyes”, dijo a la AFP.

En El Salvador se registra una media de entre 13 y 14 asesinatos diarios.

Fuera de los centros de votación, los militantes del FMLN, vestidos con camisetas rojas, y los de Arena, con sus chalecos tricolores, hacían un último esfuerzo por captar a los electores facilitándoles agua y sillas para la espera.

En un país con un tercio de la población desempleada y una de las tasas de homicidios más altas del mundo (65 casos cada 100,000 habitantes) el FMLN hizo campaña enfatizando en más planes sociales y en la creación de empleo.

Por su lado, Arena, fundada por el mayor Roberto D’Aubuisson (q.e.p.d.) --inculpado del asesinato en 1980 del arzobispo Arnulfo Romero-- hizo girar su campaña alrededor de la promesa de nuevas leyes para enfrentar la inseguridad.

Durante los casi tres años de gestión de Funes, el desempleo y el subempleo tuvieron una leve baja de 40 a 36%, en un país cuya juventud sigue emigrando a Estados Unidos, al punto de que hoy uno de cada tres salvadoreños vive en aquel país.

La economía, dolarizada y víctima de todas las crisis externas, depende hoy de las remesas familiares que en 2011 superaron los US$3,600 millones, equivalentes a un sexto del Producto Interno Bruto.

En ese marco, las ‘maras’ --pandillas juveniles transformadas con los años en organizaciones mafiosas-- siembran el terror, controlan sectores completos de ciudades y de pueblos, y sirven de fuerza de choque al narcotráfico.

En estos comicios participan por primera vez 17 candidatos independientes a diputados.