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En los últimos diez años ha beneficiado a 20 mil personas con la construcción de 3 mil 600 viviendas.

Leonarda Espinoza, madre de dos hijos, es una de las mujeres beneficiarias del proyecto de vivienda en la comunidad El Tule, San Isidro, en el departamento de Matagalpa, y que es ejecutado por el Instituto de Acción Social Juan XXIII -UCA. Espinoza recibió junto a su hijo, el título de propiedad que le permitirá habitar en una vivienda digna. “Me gusta mi casa porque es mejor que aquella donde en las lluvias se hacía charco y ahora no se va a pasar el agua”, manifestó.

El objetivo del proyecto es mejorar las condiciones habitacionales, sanitarias y de seguridad jurídica de 120 familias de los municipios de Sébaco y San Isidro (Matagalpa). Se beneficiaron 120 familias de estos municipios, que equivalen a 480 personas, de las cuales un 50 por ciento son mujeres.

El alcalde de San Isidro, Juan Rayo Masís, manifestó su agradecimiento al Instituto Juan XXIII por el aporte a esta comunidad. “Todos hemos estado pendientes. Es un proyecto de unidad porque une a la familia. Estos son  proyectos que hacen patria”, afirmó.

Familias se involucran

La participación e involucramiento de las familias fue uno de los aportes más importantes para ejecutar el proyecto, puesto que los beneficiarios estuvieron pendientes de la alimentación y el hospedaje de los trabajadores durante la construcción.

La vivienda es una necesidad muy sentida en esta comunidad en donde el acceso al agua era una de las limitaciones. “Quiero hacer un reconocimiento al trabajo arduo de la mujer en el proceso, pues toda el agua para construir estas casas fue jalada por las mujeres”, dijo Nicolás Chávez, Coordinador del proyecto.

Las viviendas se construyeron con la colaboración de la Fundación Amycos, Asociación Maná, Junta de Comunidades de Castilla “La Mancha” de España, y la alcaldía local. “El proyecto tuvo una inversión de US$70,000, el Instituto aportó US$48,000 y la alcaldía 22,000. Aquí hay algo que significó una inversión en la vida de esta comunidad”, dijo Edwin Novoa a los participantes.

“Se me cumplió este sueño de tantos años, de tener una casita segura y bonita”, expresa doña Concepción Espinoza, de 70 años de edad, mientras camina con el título bajo el brazo.

La misión del Instituto Juan XXIII es generar y potenciar procesos de desarrollo humano en la población más pobre de Nicaragua, así como asistir a la gente más vulnerable afectada por situaciones de emergencia.

“Este esfuerzo de 120 viviendas que se construyeron aquí es parte de una estrategia integral de desarrollo. En este municipio hemos trabajado el tema de educación en coordinación con el Ministerio de Educación para hacer una contribución a la mejora de la calidad en la comunidad de San Isidro. Hemos trabajado el tema de Gestión de Riesgo porque este es uno de los municipios más vulnerables organizando en cada comunidad una brigada juvenil capacitada para salvamento y rescate y un equipo que se les llama Comité Local de prevención y mitigación de desastres”, agregó Novoa.