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Ana María Miralles Castellanos es una periodista que cree en los ciudadanos y que cuestiona a todo aquel que los minimiza, que no valora sus criterios ni los aportes que puedan hacer en estas sociedades, donde los medios de comunicación, los funcionarios públicos y los políticos, “se arrogan el derecho de hablar por ellos”.

Esta mañana fue invitada a ofrecer una cátedra de “periodismo cívico” a los estudiantes de Comunicación Social, de la Universidad Centroamericana, UCA, donde afirmó, según su criterio, que lo más importante en la noticia son los “hechos y los temas”, no el discurso de los funcionarios o políticos, que siempre quieren vender “una buena imagen” en período electoral.

Sin embargo, cuestiona que es a ellos a quienes siempre buscan los medios y ante todo, el funcionario, el político, el ministro, es el protagonista de la noticia, cuando los afectados de sus decisiones son los ciudadanos.

El “empleador” y el “empleado”

Lo plantea así: en época electoral el ciudadano es el “empleador” y el político es quien va a ser “empleado”. En ese sentido, Miralles manifiesta que el objetivo del periodista es hacer que el ciudadano hable, abrirle espacios para que creen sus propias visiones, para que expresen sus necesidades.

El mensaje en “tres dimensiones”

Pero también hay que desnudar al candidato. Miralles grafica que el funcionario vende un mensaje “plano”, pero el periodista tiene que buscarle otras “dimensiones”, para conocer quién esta detrás de él, quién lo financia, “porque el que financia siempre cobra”.

“Informar no es suficiente, sobre todo sino se informa bien, hay que dar un paso más que es permitir que el ciudadano se encuentre con otros y empiece a tener la palabra sobre las cosas de interés colectivo”, es el criterio de esta periodista y académica colombiana, que dirige un proyecto de “periodista cívico” en su país.

“A mi el box populis me desespera”

Miralles cuestiona que tanto los actores políticos, como los mismos periodistas “se arrogan el derecho hablar en nombre de los ciudadanos”. Por otra parte, afirma que es muy “frágil” la práctica del periodismo cívico, porque las escasas veces que el ciudadano aparece en los medios, es representado con “tres fotos, de tres personas que dan una opinión rápida”.

“A mi el box populis me desespera, el ciudadano sale como una NN, mientras que el ministro sale como el ministro, o sea, hay un desequilibrio en cuanto al poder y legitimidad de esas voces”, valora.

La “Urgencia”

En ese sentido, considera que lo que se requiere con “urgencia” es creer en los ciudadanos.

“Yo creo mucho más en nuestros ciudadanos, en que realmente escuchándolos encontraríamos otras opciones no marcadas por intereses y otras cosas diferentes que no están allí”, expresó Miralles, quien actualmente es profesora e investigadora de la Universidad Pontificia Bolivariana, de Medellín, Colombia.