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A pesar de que Nicaragua se ubica en el segundo lugar en la producción de energía limpia frente a 26 países de América Latina y del Caribe, según un estudio del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, todavía falta la creación de estructuras de políticas públicas, que abran paso a una mayor inversión para el desarrollo de estos proyectos de producción sostenible.

De acuerdo con el informe denominado Climascopio 2012, Nicaragua es el mercado de microcréditos verdes más sólido de la región de América Latina y el Caribe, con unas diez organizaciones que ofrecen algún tipo de financiamiento, sin embargo, el costo local de los créditos es relativamente alto comparado con otros países de la región.

Las tasas de interés de los micropréstamos verdes del país van de 1.5% a 28%, dependiendo de la institución y del producto. Según el documento, la mayoría de los prestatarios son personas de bajos ingresos, residentes en el medio rural o por micro, pequeñas y medianas empresas de ese mismo sector.

Los resultados de este informe son celebrados por fuentes del sector energético del país, que han apostado por el desarrollo de la generación de energía limpia.

José Antonio Rodríguez, Gerente General de Polarys Energy Nicaragua S.A., cuya empresa actualmente ejecuta un proyecto de energía Geotérmica San Jacinto Tizate en el departamento de León, expresó satisfacción por la posición sobresaliente del país en ese estudio.
“Es un orgullo saber que en Nicaragua estamos evolucionando en materia energética, y que estamos apostando en la utilización de los recursos renovables. Lo más sabio ha sido invertir en energía limpia y el país ha dado las condiciones para hacerlo”, dijo Rodríguez.
Según el informe Climascopio 2012, desde 2009 la energía geotérmica atrae a la mayor parte de los inversionistas interesados en aprovechar el potencial del subsuelo de Nicaragua para generación de energía.

César Zamora, Gerente General de AEI Nicaragua, calificó los datos del informe como un logro de la política energética del país, y aseguró que la banca nacional está otorgando cada vez más préstamos más competitivos para la inversión de los proyectos de energía limpia.

“Esperamos que el clima de inversión mantenga ese ritmo que lleva hasta ahora, que ha permitido una mayor seguridad financiera. Nos sentimos parte de ese éxito con nuestra participación a través del proyecto Amayo I y II (de energía eólica)”, expresó Zamora.

Elevado número de proyectos MDL
El estudio revela que el país tiene una tasa de electrificación relativamente baja comparada con otros países de América Latina y del Caribe, que lo ubica como un atractivo mercado rico en recursos para el desarrollo de esas fuentes.

Además, destaca que Nicaragua tiene una gran variedad de proyectos de Mecanismos de Desarrollo Limpio, MDL, la mayoría procedentes de fuentes de energía renovable, energía eólica, mini-hidráulica, energía geotérmica y energía derivada de residuos de caña de azúcar, pero también de reforestación.

De acuerdo con el estudio, el país recibió una buena puntuación en el indicador de MDL de reducción del volumen de emisiones de carbono, situándose en tercer lugar de ese parámetro.

Antes que Nicaragua se sitúa Brasil a la vanguardia de los países latinoamericanos que producen energía limpia, debido a la fuerte inversión que se maneja en ese país sudamericano para desarrollar ese tipo de proyectos energéticos.

Mientras Nicaragua acumuló una inversión US$1,135 millones desde 2006 a 2011, en ese mismo período Brasil alcanzó un financiamiento de US$70,000 millones en proyectos centrados en generar energía limpia, de los cuales la mitad se destinó a biocombustibles.

Sin embargo, Zamora --de AEI Nicaragua-- consideró que hay una gama de bancos internacionales y locales que están apoyando la inversión en energía renovable.

En ese sentido, Rodríguez, de Polarys Energy, comentó que por los costos millonarios de sus proyectos geotérmicos --que ascienden a más de US$400 millones--, trabajan con ocho bancos internacionales, porque todavía falta mayor capacidad de financiamiento de los bancos locales.

Según el estudio, el monto total de microcréditos desembolsados para el desarrollo de la producción de energía limpia en Nicaragua es de más de US$2 millones 934,000, a diferencia de Brasil, que es de US$71 millones 160,000.

Aunque Panamá se ubica en el tercer lugar, el estudio señala que este país ha registrado tasas de crecimiento excepcionalmente altas de generación de energía limpia, gracias a un mercado liberalizado de energía que ha atraído inversiones en este sector.

Sin embargo, al igual que Nicaragua, el crecimiento de Panamá en la generación de energía limpia se ha visto perjudicado por la falta de acceso a microcréditos verdes y por la escasez de inversionistas locales.