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Mientras en Costa Rica alrededor de 30 embajadores acreditados en ese país viajaron ayer con delegados de la Cancillería y del Ministerio de Seguridad  para conocer la vía de 160 kilómetros paralela al río San Juan, para demostrar --según ellos-- que en esta no hay daños ambientales, la Asociación Indígena Maleko, situada al norte de ese país, denunció en Managua que están siendo afectados por la obra.

Los indígenas costarricenses señalaron que la carretera no solo perjudica al río San Juan, sino también a la comunidad de nativos, conformada por más de 700 habitantes.

La denuncia la hizo el líder indígena Jefrey Lacayo Blanco, miembro de la directiva de la Fundación Mundial Déjame Vivir en Paz, durante una conferencia de prensa en Managua, en la sede del Foro Nacional de Reciclaje, Fonare.

“Es muy doloroso para nosotros denunciar a nuestra propia nación, pero lo que están cometiendo es un ecocidio. El Museo Nacional de Costa Rica declaró que no hay impacto arqueológico, lo cual es una burla para nosotros, porque existe un cementerio indígena en la zona y somos una comunidad en peligro de extinción”, dijo Lacayo.

Añadió que el gobierno de Costa Rica no realizó ningún estudio de impacto ambiental, arqueológico, sociocultural y etnológico para la ejecución del proyecto de construcción, que no solo contamina y perjudica las obras de dragado en el río San Juan, sino que también afecta a los propios costarricenses.

Según el ambientalista indígena tico, desde que inició la construcción de la conflictiva carretera, los comunitarios de Maleko deben viajar entre 80 y 90 kilómetros más a pie, en carreta o en cualquier medio de transporte, para poder realizar sus actividades de pesca, de la cual sobreviven.

“Están acabando con un pueblo”
“Los empresarios (ticos) dicen que la carretera es para el progreso del país, pero realmente están acabando con un pueblo, con nuestros recursos naturales, y eso no beneficia más que a un grupo de grandes ricachones”, consideró.

Kamilo  Lara, Presidente del Fonare, aseguró que esta denuncia será incluida en el informe que presentará este organismo el próximo 29 de marzo ante la CCJ, lo cual calificó como un golpe moral para Costa Rica.

Según Lara, las evidencias que van a presentar sobre los daños ambientales están basadas en un estudio de impacto ambiental y socioeconómico en los 362 puntos críticos que están a lo largo del Río San Juan.

Además, presentarán los efectos en la fauna acuática, la sedimentación que se está vertiendo sobre el río y las serias amenazas que significa para las comunidades, porque la obra va en detrimento de los recursos hídricos del país.

Con colaboración de Sixto Valladares.

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