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  • Agencias

El papa Benedicto XVI llamó ayer  en Guanajuato, México,  a “proteger y cuidar a los niños”, en especial a los que “soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia”, en un encuentro con cientos de ellos en la Plaza de la Paz.

“Deseo elevar mi voz invitando a todos a proteger y cuidar a los niños, para que nunca se apague su sonrisa, puedan vivir en paz y mirar al futuro con confianza”, dijo el Papa desde un balcón de la Casa del Conde Rul, en el casco histórico de Guanajuato, 380 km al noroeste de la capital mexicana.

En su primer evento público de este sábado, hizo un especial reconocimiento a los niños que “soportan el peso del sufrimiento, el abandono, la violencia”.

Miles de niños han quedado huérfanos por la violencia del narcotráfico, que ha dejado un saldo de más de 50,000 muertos, muchos de ellos menores de edad y adolescentes en los últimos cinco años desde que el gobierno emprendió un operativo antidrogas con alta participación militar.

“El discípulo de Jesús no responde al mal con el mal, sino que siempre es instrumento del bien”, dijo Benedicto a los niños reunidos en la Plaza de la Paz.

“He venido para que sientan mi afecto. Cada uno de ustedes es un regalo de Dios para México y el mundo. Su familia, la iglesia, la escuela y quienes tienen responsabilidad en la sociedad han de trabajar unidos para que ustedes puedan recibir como herencia un mundo mejor”, concluyó su discurso en el balcón, acompañado por niños que liberaron palomas al aire.

El discurso fue brindado tras la visita de cortesía que el Pontífice realizó al presidente de México, Felipe Calderón, en el Palacio Conde Rul, sede de representación del gobierno del Estado de Guanajuato.

Lo reciben con “Cielito lindo”

Canciones típicas mexicanas, entre ellas la famosa “Cielito lindo”, considerada una especie de himno de identidad mexicano; cantos de tunas universitarias, gritos de ¡Viva el Papa!, “¡Benedicto hermano, ya eres mexicano!”, “¡Se ve, se siente, el Papa está presente!” entre otros, se escucharon desde horas antes de la llegada del Papa.

Una orquesta formada por 200 coristas y 60 músicos amenizó la visita del Papa, tocando música clásica y versionando eslóganes de apoyo al Pontífice.

Tras entrevistarse en privado con Calderón y saludar a su familia, el Papa salió al balcón del Palacio del Conde Rul, que da a la plaza, acompañado del arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago, y cuatro niños.
En la reunión, que duró aproximadamente 45 minutos, se abordó el tema de la violencia del narcotráfico y el debate que se desarrolla en México sobre el alcance del laicisimo, según lo anunciado.

El viernes, cuando iba en viaje a México, Benedicto XVI denunció “las falsas promesas y mentiras del narcotráfico”, en referencia a la violencia ligada al crimen organizado que deja desde diciembre de 2006 más de 50,000 muertos como resultado de luchas entre los cárteles y el operativo militar antidrogas.

En su primer mensaje, Benedicto XVI también habló de libertad religiosa mientras se discute la reforma al Artículo 24 de la Constitución mexicana, que podría devolverle a la iglesia el derecho al culto religioso fuera de los templos.

Una vez que concluyó el acto, Benedicto XVI regresó al Colegio Miraflores, de León, donde se aloja durante su viaje a México.

Hoy celebrará una misa que se espera multitudinaria, en el Parque del Bicentenario, a los pies del Cerro del Cubilete, donde se alza una imagen gigante de Cristo Rey,  considerada la segunda más grande del mundo tras el Cristo de Corcovado, de Río de Janeiro, Brasil.

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