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Una mujer que fue condenada por posesión y tenencia de drogas, se fugó de una sala de ginecología del Hospital de Rivas, sin que el agente policial, que la custodiaba, se diera cuenta.

La fuga ocurrió el viernes a las 5:30 de la tarde. La reo se llama Daltía Navarrete Jarquín, de 30 años, quien ingresó al centro hospitalario el miércoles debido a una infección renal que le provocó amenaza de aborto a sus 18 semanas de gestación, según fuentes del hospital, que prefirieron el anonimato.

La Policía dice que Navarrete y su hermana María Navarrete Jarquín, su tío Danilo Antonio Jarquín Palma y sus padres, Socorro Jarquín Palma y Miguel Ernesto Navarrete Lugo, conocido como “Colocho”, se dedican a vender drogas en sus casas de habitación ubicadas en el barrio Santana.

Los inmuebles fueron allanados el 29 de enero anterior y en el operativo los agentes ocuparon 39 gramos de cocaína, 40 mil 490 córdobas, 572 dólares, cuatro motos, 15 triciclos, un mini-súper y las tres casas.

El trece de marzo, en horas de la madrugada, el juez de Distrito Penal de Juicio de Rivas, Félix Jacinto González, los declaró culpables por los delitos de posesión y tenencia de drogas. A la fecha no se ha dado a conocer públicamente la sentencia.

Abogada defensora reprueba fuga

Una fuente policial explicó que debido a que el Sistema Penitenciario de Granada no está recibiendo reos por la sobrepoblación de privados de libertad, “Los  Colochos” continúan recluidos en las también abarrotadas celdas preventivas de Rivas.

“El miércoles, Daltía Navarrete fue trasladada al hospital por supuestas amenazas de aborto”, señaló la fuente policial.

EL NUEVO DIARIO trató de conocer la versión oficial de las autoridades, pero el intento fue inútil y según nuestro informante, el oficial que estaba a cargo de custodiar a la embarazada, está recluido en la delegación policial y bajo investigación.

Los pacientes y sus familiares señalaron, bajo anonimato, que la mujer conversaba amenazante con sus custodias y que no
permanecía esposada.

A la vez revelaron que antes de huir, Daltía Navarrete tenía un celular con el que realizó varias llamadas, a la hora de las visitas salió y se esfumó entre la gente.

Al enterarse de la fuga, la abogada María Esperanza Peña deslindó cualquier responsabilidad y abandonó la defensa, porque dijo que lo que hizo su defendida más bien perjudica a su familia, se burla del sistema judicial y de ella misma.

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