•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Seguido del ‘pinchazo’, el llanto de Josué Velásquez, de tan solo dos añitos, se extendió en uno de los puestos de vacunación improvisados, que el Ministerio de Salud, Minsa, habilitó en el barrio “Camilo Ortega”, de la capital.

En este puesto, que entró en operaciones desde las 8 de la mañana, se desparasitó, se vacunó y se brindaron vitaminas a niños y a adultos de esta zona capitalina, como parte del la Jornada Nacional de Vacunación, que ayer culminó con notable éxito. La meta oficial es aplicar 1 millón 740 mil 366 dosis, y se espera que las autoridades de Salud confirmen los logros alcanzados en las próximas horas.

Josué asistió con su abuelita, María Cristina Sequeira, de 39 años, quien además llevó a su pequeño hijo, José Luis Hernández, de cuatro años. Ella destacó lo positivo de las jornadas de vacunación y abogó para que fueran más seguidas.

A unas pocas cuadras, en el mismo barrio, estaba instalado otro puesto de vacunación, donde tres jóvenes estudiantes de la carrera de Medicina de la Unica, aguardaban a los habitantes para suministrarles sus respectivas dosis. Según Tania Narváez, integrante del grupo, la población asistió poco a poco, y cuando el abastecimiento en cada puesto se terminaba, un supervisor encargado por cada barrio, que realizaba recorridos por todos los puntos, se aseguraba de proveer de más productos. Así lo confirmó la licenciada Hellen Cuadra, trabajadora del Minsa, que atendía en otro puesto de salud en este mismo barrio.

Jornada se extendió casa por casa

En el barrio San Judas, al suroriente de Managua, está el Centro de Salud “Edgard Lang”, donde varias niñas aguardaban su turno para recibir su respectiva vacuna. Ahí atendía Juana Munguía, enfermera desde hace 33 años, cinco de los cuales los desempeñó en la zona rural.

“Para mí las jornadas que ha realizado el Minsa desde hace años, han sido eficientes, y como parte de esta red de salud tratamos de buscar al paciente hasta en los lugares más remotos, y si es necesario visitarlos casa a casa”, conversaba de forma amena, mientras estaba pendiente de quiénes llegaban para ser atendidos.

Munguía no ocultó su felicidad al referirse a la labor que por largos años ha realizado en su calidad de enfermera. Tras sus gruesos lentes, se notaba un particular brillo en sus ojos cuando rememoraba aquellas actividades, como en la que ahora se involucró. “Yo hacía las visitas casa a casa cuando estaba más jovencita, pero todavía le hago”, expresó enérgica.
Estudiantes de Medicina involucrados

Los estudiantes de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua, aportaron también su esfuerzo.

Tal fue el caso de Juan Hurtado, quien cursa su quinto año. Él laboraba en uno de los 31 puestos habilitados en el barrio Altagracia, específicamente en el Centro de Salud Altagracia, en donde afirma que asistieron de 1 a 2 familias, de cuatro a cinco integrantes, cada hora.

Hurtado estaba acompañado de Velia Pérez Fonseca, enfermera con 30 años de experiencia, quien explicó que por la cantidad de puestos en el mismo distrito, la afluencia varía en cada uno de estos.

Guarden las tarjetas de vacunación

Nora Mayorga, enfermera de profesión hace 33 años, apoyaba la jornada en el Centro de Salud “Francisco Buitrago”, ubicado en el Barrio San Luis. Durante nuestra visita, nos explicó brevemente la importancia de la tarjeta de vacunación que se les entregó a todos los vacunados, en la que se anotan los datos generales y el tipo de vacuna suministrado.

“Queremos que la población tome conciencia en el cuido de esta tarjeta, porque con la siguiente vacuna ya no la traen, entonces no llevamos un control”, señaló, tras agregar que en el esquema actual, “siempre hay que grabar la memoria inmunológica del paciente”.

Respecto a estas jornadas, Mayorga recuerda que participó en dos de ellas: cuando el gobierno del general Somoza, y de 1979 al 1990, durante el gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN.

Ella insiste en fomentar la disciplina entre los padres de familia. “La vacunación se debe impulsar de manera sistemática, pero en puestos de vacunación y no casa a casa, porque la población tiene que aprender que la salud es un derecho, pero también es un deber, y si cada quien fuera a su centro correspondiente, sería mejor”.

Al final de la gira, END comprobó en cada puesto, que la gente respondió al llamado nacional y asistió en distintos días y horas a vacunarse, aunque si por alguna dificultad no pudo y necesita hacerlo, pueden acercarse a los puestos de salud de sus barrios, porque ahí encontrará diariamente a un personal asignado para estos menesteres, que atienden con las llamadas vacunas sistemáticas.