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Luchar contra la violencia intrafamiliar desde los barrios es una de las propuestas del Movimiento Comunal de Nicaragua, MCN, cuyos miembros a nivel nacional se reunieron para abordar el tema del femicidio y la violencia intrafamiliar, y tomar un rol más protagónico en sus comunidades.

“Estamos frente a una epidemia. Hay un ambiente en comunidades de las áreas rurales en las que el femicidio camina como ‘Pedro por su casa’. A eso tenemos que ponerle un alto; debemos tomar conciencia y comenzar desde los barrios. Por eso la importancia de que el Movimiento Comunal asuma con más vigor este compromiso”, comentó Enrique Picado, directivo del MCN.

Durante el foro “Femicidio y Violencia de Género”, Picado indicó que tienen más de 1,500 promotores comunitarios capacitados en estos temas, sobre salud en general, derechos de la mujer, derechos de género, así como derechos sexuales y reproductivos.

Rol desde seno del barrio
“El líder comunitario debe asumir un rol más protagónico a nivel de su barrio o comunidad. Con conversatorios y actividades de sensibilización comunitaria, de trabajo cara a cara, en el entendido de que es una de las mejores formas para prevenir este flagelo en el país, con situaciones muy específicas en lugares como La Dalia, en Matagalpa, o en Managua”, dijo Picado, explicando que esta es un forma de contribuir a una solución que deben compartir con las acciones del gobierno, a través de las instituciones correspondientes que deben asumir su rol, para que leyes como la Integral contra la Violencia, la Ley de la Familia y la de Igualdad de Oportunidades se pongan en práctica.

Destacó que su enfoque es en esencia educativa, de transformación de valores y preventiva, que si bien los resultados son a mediano y largo plazo, se debe comenzar ya.

Argentina Espinoza, especialista en Salud Pública, dijo que ahora existe la Ley Integral contra la Violencia hacia la Mujer como un reconocimiento al grave problema de la Violencia Intrafamiliar y Sexual, pero este es un enorme desafío para poder prevenir y salvar la vida de las mujeres. Destacó que antes de la ley existían normas y protocolos, pero hasta el momento no siempre se cumplen.

Problema de derechos humanos
“Tenemos una oportunidad con la Ley Integral, que empieza por reconocer que la violencia es un grave problema de derechos humanos y salud pública. Mientras tanto, el MCN es un espacio valioso que se puede utilizar en la parte preventiva y desde la responsabilidad comunitaria, pensando en estrategias de prevención. Este es un gran desafío para todo el país”, alega Espinoza.

La especialista menciona que la prevención tiene diferentes niveles, pero también se puede atender a las mujeres que viven en situación de violencia, de manera que se les proteja su vida.

Destacó que existen esfuerzos para identificar adónde ir y cómo atender a las víctimas, pero hay cantidad de situaciones que no se denuncian, por lo cual hay mucho trabajo por hacer en las instituciones públicas que no siempre funcionan.

Por ejemplo, no en todas las unidades de salud a las víctimas de violación se les da atención oportuna, ya sea por el grado de sensibilidad o por la falta de conocimiento para evitar un problema mayor: no se da anticoncepción de emergencia, ni se aplica la profilaxis post exposición contra el VIH Sida, que es un régimen de medicinas anti retrovirales las cuales se piensa que reducen el riesgo de adquirir la infección.