•   MADRIZ y NUEVA SEGOVIA  |
  •  |
  •  |

Las familias de Totogalpa que tienen a alguno de sus miembros trabajando en España, todavía no se inquietan con la creciente crisis económica en el país europeo, ni con las huelgas masivas que colman las grandes ciudades y las advertencias del nuevo gobierno español, sobre políticas restrictivas para un mayor control en la inmigración.

Las opiniones en Totogalpa y en la cabecera de Nueva Segovia son distintas, y las recogen de sus parientes, con quienes semanalmente se comunican por teléfono o por internet. La mayoría les han dicho que “están bien, sin problemas”, pero otros ya comenzaron a escuchar de “reducción de salarios a sus patrones”.

“Mi hija me dice que a los patrones les están cortando, y si a ellos les cortan, nos cortan a nosotros también”, comentó doña Concepción García, madre de tres hijas y de un varón que emigraron al país europeo, mientras ella cuida a los nietos.

María Lucía es la que lleva más tiempo en España, alrededor de siete años. Hipotecó la entonces casita humilde donde vivía con sus padres en el barrio “Gaspar García Laviana” para pagar el boleto aéreo, y realizar el viaje en busca de mayores oportunidades. “Entonces era barato, todavía cuando se fueron mi otra hija y mi hijo, pero ahora es muy caro el boleto”, añadió.

Últimas que llegan sufren
La última que partió a ese mismo destino no corrió con la misma suerte de sus hermanas, quienes se encontraron con trabajos estables y bien pagados. “Se llama Lucila y lleva un año, y todavía no ha encontrado un trabajo. Ella se pone a llorar, pero sus hermanas la consuelan y le piden no desanimarse”, relata.

La primera de las hijas de doña Concepción mandó a construirse una casa cómoda para dar felicidad a sus padres, y la fachada contrasta con la humildad de las viviendas vecinas. Eso ha estigmatizado a la familia ante los demás, porque cuando el gobierno manda a repartir mochilas escolares o juguetes en diciembre, a sus nietos los rechazan.

De “casuchita” a mansión
La señora Zulema Gaitán tiene dos hijas en el país europeo, una de ellas es maestra y se fue hace varios años. Con el fruto de su trabajo, en cuatro años ha levantado una casa de dos plantas, con algunas facetas barrocas en lo que antes era una “humilde casuchita”, explicó.

Dice que sus hijas no se ha quejado de la situación “porque tienen un trabajo fijo, pero se escucha que las que se van ahora tienen dificultad por el poco trabajo que hay”, comentó.

Están felices
Don Carlos Vargas es el jefe de otra familia totogalpina que tiene dos hijas en el país ibérico, y se enorgullece porque están legalizadas en España. “Tienen papeles originales para venir y volver a viajar allá. Están felices”, anotó.
Vargas las apoyó en su viaje hace cuatro años, hipotecando una pequeña propiedad. “En menos de un año ya me había salido de la deuda”, agregó, “ahora están ahorrando, porque cuando se vengan quieren tener recursos para trabajar, porque aquí uno de mata trabajando y vivimos así”, se quejó.

Miguel Vargas, con dos hijas y una sobrina en España, también fue tajante en su respuesta: “No tenemos malas noticias. Nos han hablado y dicen que se encuentran en buenas condiciones con sus patrones”.

Dijo que María Elena, una de sus hijas, planea venirse en 2013 porque ya pagó todas sus deudas, y vendrá a disfrutar de su nueva casa. Mientras la otra, se casó con un ciudadano español, y solo le ha prometido venir de paseo. Con orgullo añade que ambas son profesionales, una licenciada en Administración de Empresas y la otra en Educación.

En Ocotal
Las opiniones fueron más pesimistas en Ocotal, como las del jovencito con iniciales J. B. C., cuya madre labora desde hace siete años en España. Detalló que con las remesas que reciben han pagado la universidad de él y de una hermana, que están a las puertas de la graduación. Otros dos menores, apenas inician.
“Y no sabemos qué va a pasar si hay recortes de salarios en España, porque a mi mamá ya le han venido bajando el pago”, comentó.

Doña Emilia Lagos tiene una hija con más de un año de residir en España. Al escuchar las noticias sobre la crisis en el país ibérico, ella solo atina en decir: “Se tienen que venir, no hay de otra”.

Temor a nuevas políticas

Dice que su hija, cada vez que se comunica con ella, evita hablar sobre las dificultades en el país europeo, quizá para no llenarla de preocupaciones.

Nuri López es una joven que abrió las puertas, pero brindó sus breves comentarios a través de una persiana. Dijo que su mamá lleva varios años de estar en España, junto con otra de sus hijas.

Por las conversaciones que ha sostenido por teléfono o por internet, reconoce que “sí, hay problemas allá. Ya sabemos que el nuevo presidente (Mariano Rajoy) dijo que iba a gobernar solo para españoles, y estamos preocupados por eso”, señaló.


También en Matagalpa
Hasta el momento, los ciudadanos que tienen familiares trabajando en España no saben cuál será la suerte de estos con las medidas económicas que está tomando ese país europeo, pero temen que esto afecte a los nacionales en el envío de sus remesas.

Doña Paulina González, del municipio de Río Blanco, tiene una hija trabajando ese país, y dijo que no sabe cuál va a ser su suerte. Wilmer Parrales, por otro lado, señaló que su compañera de vida tiene más de tres años de estar allá, y tampoco sabe cómo terminará su situación con las medidas del gobierno español.