•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • ACAN-EFE

Al menos 64 personas murieron durante las vacaciones de Semana Santa en Nicaragua, en donde además se registraron 890 casos de ataques de medusas en las playas del Pacífico, informaron hoy cuerpos de socorro, medios locales y la Policía.

El portavoz de la Policía nicaragüense, Fernando Borge, declaró, según un informe preliminar, esta semana han muerto 12 personas en accidentes de tránsito, 15 por homicidio y 6 por asesinato.

Por su parte, la oficialista Radio Ya calcula que 31 personas han fallecido ahogadas en la última semana en las playas, ríos, lagunas y lagos de todo el país, una cifra no confirmada por la Cruz Roja nicaragüense.

Entre las víctimas han sido identificadas un ciudadano español, Santiago Santano Romay (33 años), y otro de Honduras, Fausto López, quienes murieron por sumersión, según la Cruz Roja.

Por otro lado, los socorristas confirmaron que desde el Jueves Santo han atendido 890 casos de picaduras de medusas, organismos que poseen tentáculos con células urticantes que provocan enrojecimiento de la piel, inflamaciones, quemaduras de primer grado y hasta sangrado.

Según la Cruz Roja, esos ataques son inusuales y obedecen al cambio climático, que obliga a las medusas, también llamadas aguamalas o lágrimas del mar, a buscar zonas más frescas, en este caso el Pacífico nicaragüense, donde miles de personas disfrutan de la época de Semana Santa.

Borge, por su parte, calificó como un "éxito" los operativos de seguridad en Semana Santa y dijo que desde el pasado miércoles no ha muerto ninguna persona en accidentes de tránsito.

Explicó que los fallecidos en las colisiones de vehículos, así como los asesinatos y homicidios registrados hasta ahora ocurrieron fuera de los centros turísticos y playas, y son ajenos a las actividades religiosas celebradas esta semana, que aglomeran a miles de feligreses.

El año pasado murieron 66 personas por accidentes de tráfico, ahogamiento o asesinatos en Semana Santa, según cifras oficiales.

Este año la Policía nicaragüense desplegó unos 16.500 agentes en las carreteras de Nicaragua para aplicar "rigurosos controles" con alcoholímetros y radares de velocidad, mientras que unos 2.000 voluntarios de la Cruz Roja vigilaron 134 playas.