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La basura y el excesivo consumo de alcohol fueron factores comunes en las distintas playas del país, que se vieron abarrotadas por centenares de veraneantes, que aprovecharon las vacaciones de Semana Santa para irse a dar un chapuzón.

Botellas, plásticos, latas y todo tipo de desechos se podía encontrar en las diversas costas del Pacífico y de diferentes centros turísticos, pese a la gran cantidad de recipientes para basura que fueron colocados, y a los grupos de pobladores voluntarios que con sacos en mano intentaban ayudar a  limpiar los balnearios.

San Juan del Sur, una de las costas más visitada durante esta época, fue uno de los centros turísticos que más sufrió por la cantidad de basura que los veraneantes dejaron en sus calles y en sus costas, según constató EL NUEVO DIARIO en un  recorrido que incluyó esa playa rivense, Pochomil, Masachapa, El Trapiche, Xiloá, San Jorge y las playas de Tola.

Comerciantes de la zona y visitantes estimaron que la cantidad de basura en las playas se debió a una mayor asistencia de veraneantes durante esta Semana Mayor, en comparación con el año anterior.

“Hay mucha más gente que otros años, más nicaragüenses que extranjeros, tal vez por eso es que hay más basura”, dijo Karina Rodríguez, una vendedora de pescado de Playa Gigante, en Tola.

Mayor presencia de bañistas desde Jueves Santo

La llegada masiva de bañistas a las playas de Nicaragua y a otros centros de veraneo --lagunas y ríos-- se dio principalmente a partir del Jueves Santo, cuando la mayoría comenzó sus vacaciones.

Los bañistas que fueron a las playas no solo disfrutaron del agua, de los rayos del sol y de la arena, también la pasaron entretenidos bailando paseando a caballo en la costa, y jugando fútbol y voleyball. Los más audaces se atrevieron a dar su vuelta en lancha, adentrándose en el mar y desafiando las olas.

El Jueves Santo a Masachapa llegaron alrededor de 7,000 bañistas, según estimación hecha por Humberto Mendoza, jefe del puesto de la Cruz Roja en ese balneario, ubicado a 70 kilómetros al sudeste de la capital.

Mientras que a las costas de Pochomil  --balneario vecino a Masachapa-- la afluencia de vacacionistas fue mayor, porque según Alfonso Cabrera, jefe de playa de la Cruz Roja en ese sitio, entre el mediodía y las cuatro de la tarde la concurrencia de bañistas pudo haber superado las 12 mil personas.

Para algunos comerciantes establecidos a la orilla del mar, la mayor presencia de turistas significó una mejoría en sus ventas, no así para los eventuales o ambulantes.

Paula Gutiérrez, quien tiene su bar en Masachapa, dijo que aunque la playa estuvo llena de veraneantes el Jueves Santo, las ventas no estuvieron como ella se lo proyectó, pero sí mejoraron en comparación con el año anterior.

Para Patricia López, quien llegó desde Ciudad Sandino hasta Masachapa, con su canasto de golosinas, cerillos y cigarros, las ventas no le fueron nada bien. Para las 4:00 de la tarde solo había vendido C$200.00 de los C$400.00 que tenía calculado.

Irresponsabilidad en las vías

Si bien como parte del Plan Verano la Policía Nacional destinó 16,634 oficiales en 460 balnearios del país, era común ver camiones o camionetas repletas de gente.

Lucía Obando fue con su familia a San Jorge, y para ello llenaron una pequeña camioneta: unos iban de pie y otros sentados, pero aseguraron que a pesar de la incomodidad iban “seguros”.

También era común apreciar familias varadas en la carretera por fallas mecánicas en sus automotores.