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Imitando al legendario actor Johnny Weissmüller, en su papel de Tarzán, algunos bañistas desatendieron las recomendaciones de la Cruz Roja y desafiaron de forma peligrosa las aguas, al realizar clavados desde lo más alto de frondosos árboles en el balneario El Trapiche.

En este lugar, al igual que en la laguna de Xiloá, se constataron dos hechos: mucho licor y poca atención, por parte de los miles de veraneantes que ingresaron a estos centros turísticos, a las medidas brindadas por la Cruz Roja y por la Policía Nacional.

Debido a estas situaciones, los 31 miembros de la Cruz Roja Nicaragüense que trabajaron en El Trapiche --que en el pasado ha cobrado innumerables vidas--, se mantuvieron activos desde el Miércoles Santo hasta el atardecer del Domingo de Pascua.

El cruzrojista Oswaldo Baldelomar señaló que las mayores incidencias registradas en estos días, se originaron por intoxicación alcohólica de personas que, ya ebrias, se aventuraban en las aguas de este balneario, y, de otras, que salían heridas por realizar clavados.  

Mientras que en Xiloá, la jefa del área de la Cruz Roja, Claudia del Socorro Morales, dijo que hubo mucho descuido de los adultos hacia los niños, y atribuyó el hecho a la excesiva ingesta de alcohol.

Solo el Jueves Santo rescataron con vida a dos niños de 5 y 11 años que estaban ahogándose.

Accidente por alcohol

Precisamente la ingesta de alcohol provocó que una moto que conducía Guillermo Jerónimo Pérez, se volcara en el kilómetro 16 de la Carretera Vieja a Tipitapa. El joven, de 22 años, iba a El Trapiche en compañía de otras cuatro personas que resultaron con lesiones.

Cristina de los Ángeles Moncada, Orlando Francisco Bermúdez, Fátima del Socorro Calero y Arlen Urbina Pérez, son los lesionados. El hecho ocurrió, aparentemente, cuando el conductor de la mototaxi trató de esquivar un bus que cubre la ruta Managua-Tipitapa, que invadió su carril cuando su conductor aventajó a otro vehículo.

Trabajo vs. diversión

María García,  proveniente de la Loma de Chico Pelón, llegó acompañada por nueve miembros de su familia, entre ellos tres niños, al centro turístico El Trapiche. Debido a la crisis económica reconoce que “es el único balneario” al que pueden acudir, y por eso decidieron llevar sus alimentos.

Sin embargo, otras familias por la misma situación económica decidieron probar suerte por primera vez, en balnearios como Xiloá, para mejorar sus ingresos económicos.

Juan Carlos Altamirano y su esposa Ivania del Carmen Martínez, ambos de 24 años, habitantes del barrio Monseñor Lezcano, de forma ambulante vendieron hot dogs y hamburguesas, acatando todas las medidas higiénico-sanitarias brindadas por el Ministerio de Salud, Minsa.

En este lugar, el Minsa inspeccionó 50 puestos de comida, entre fijos y ambulantes, valorando la calidad, condición, color y olor de las comidas. Los propietarios de estos negocios, según el enfermero Flavio de Jesús Nicaragua, del Centro de Salud de Mateare, cumplieron al presentar los permisos de venta que extiende el Minsa.

En estos dos balnearios, la Policía Nacional colocó en la entrada principal un furgón móvil. El decomiso de armas blancas y varias denuncias de robos con fuerza fueron algunos de los hechos que registraron.

Punto alternativo

En la Carretera Vieja a Tipitapa, los capitalinos tuvieron también la opción de visitar el centro recreativo cristiano Manantial de Vida. Al menos unas 300 personas cada día disfrutaron de tres piscinas ubicadas en el kilómetro 16 1/2, las cuales reciben el agua de vertientes vírgenes de la zona.

La diferencia es que en este lugar no se venden bebidas alcohólicas y no se permite fumar en el área.

El pastor Norlan Mendoza, de la Iglesia Evangélica Bethel, señaló que el centro abrió sus puertas el Jueves Santo como una opción turística, y para ofrecer, además, servicios de bautismo a los hermanos de las distintas iglesias.