•  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

En un hecho sin precedentes, el número de bañistas quemados por picaduras de medusas en las playas de Nicaragua durante la Semana Santa, podría sobrepasar los 900, según estimaciones hechas por la Cruz Roja Nicaragüense.

Marcos Cortés, oficial del Centro de Operaciones de Emergencia de la Cruz Roja, dijo que hasta la tarde del domingo, 890 bañistas habían sido afectados por las medusas. Esta cifra podría aumentar cuando se haga el recuento final, advirtió el informante.

Los lugares donde las medusas han atacado a mayor cantidad de bañistas son Paso Caballos, con 330 casos, y Jiquilillo, con 210, para totalizar 540, ambos balnearios se localizan en el occidental departamento de Chinandega, indicó Cortés.

Los otros 350 quemados por las también llamadas “Aguasmalas” o “Lágrimas del Mar”, se reportan en Pochomil, Masachapa, Salinas Grandes y Poneloya, indicó el oficial cruzrojista.

Las picaduras de medusas causan quemaduras en primer grado, y aunque no comprometen la vida de las víctimas, estas deben recibir atención médica de inmediato, explicó el informante.

Según Cortés, la aparición de las medusas en las playas nicaragüenses está relacionada con el recalentamiento de los océanos, debido al cambio climático del planeta.

“Mientras los océanos se sigan recalentando, las medusas van a seguir buscando las costas en busca de un mejor clima”, manifestó el oficial del Centro de Operaciones de la benemérita institución.

Recomendaciones para bañistas

Aunque las vacaciones de Semana Santa  concluyeron hace pocas horas, seguramente los veraneantes seguirán llegando a los balnearios mientras no se instale la estación lluviosa, por eso recomendable seguir las indicaciones pertinentes para evitar ser víctima de las “aguasmalas”.

Si las medusas se encuentran cerca de la playa, hay que permanecer fuera del agua, en especial cuando su número sea elevado; también es recomendable  utilizar cremas solares, porque además de filtrar las radiaciones solares, actúan como capa aislante frente a tentáculos de medusas y de otras especies o sustancias tóxicas que flotan en el agua, explicó Cortés.

El cruzrojista  señaló que también hay que tener en cuenta que las “Lágrimas de Mar” no atacan, sino que pican cuando se contacta con sus tentáculos de forma accidental. Por ello, hay que salir lentamente, sin movimientos bruscos, para evitar atraer sus tentáculos.

Otro consejo importante dado por el cruzrojista es no tocar nunca una medusa, aunque esté fuera del mar y parezca muerta, puesto que las células urticantes de sus filamentos pueden seguir activas y desprenderse del animal. Y tampoco alarmarse ante su presencia. La mayor parte de las especies mediterráneas no son peligrosas.

En casos de picadura

Marcos Cortés señaló que los síntomas comunes que experimentan las personas al ser picadas por las medusas, pueden ser ardor, inflamación, enrojecimiento e incluso sangrado.

“Es muy importante salir del agua; lavarse con agua salada (nunca dulce, ya que podría romper las células urticantes), no rascarse ni frotarse la piel con arena o toallas; sacar los restos de tentáculos si son aún evidentes, y aplicarse un choque frío mediante una bolsa de plástico llena de hielo durante unos quince minutos”,  explicó el informante.

Finalmente, Cortés expresó que no es aconsejable aplicar otras sustancias como el amoniaco, que irrita la piel. Si el estado de la víctima empeora pasada media hora, se debe acudir lo antes posible a un centro sanitario.

Qué son las medusas

De acuerdo con la enciclopedia libre Wikipedia, las medusas son organismos marinos pertenecientes al filo cnidaria y al de los celentéreos; son pelágicos, de cuerpo gelatinoso.

El cuerpo de las medusas tiene forma de campana de la que cuelga un manubrio tubular, con la boca en su extremo inferior, a veces prolongado por largos tentáculos cargados con células urticantes llamados cnidocitos. Se caracterizan por su movilidad y variabilidad mesoglea. Aparecieron hace unos 500 millones de años.

Para desplazarse por el agua se impulsan por contracciones rítmicas de todo su cuerpo; toman agua, que ingresa en su cavidad gastrovascular y la expulsan, usándola como “propulsor”.