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A una semana que ocurriera el derramamiento de petróleo en Playa Azul, en Puerto Sandino, municipio de Nagarote, las autoridades gubernamentales y grupos de ambientalistas han declarado la zona fuera de peligro. Sin embargo, falta por precisar la magnitud de los daños.

“No podemos determinar (la magnitud). Estamos en eso”, dijo ayer el viceministro de Ambiente y los Recursos Naturales, Roberto Araquistain, en conferencia de prensa, y aseguró que por el momento esa institución está volcada a salvaguardar el medio ambiente, y la “salud y vida de nuestro pueblo”.

Araquistain, tras participar en una conferencia de prensa en la Policía Nacional sobre el Plan Verano, no precisó cuánto durarán las investigaciones para determinar quiénes son responsables.

“No puedo determinar a qué empresa pertenece la tubería. Estamos trabajando en salvaguardar el medio ambiente. Cuando tengamos elementos probatorios claros, vamos a hacerlo, porque esto es un delito ambiental. La fuente principal del derrame ya está (identificada).

Estamos buscando otras fuentes. Como en el sitio desde hace más de 40 años ha estado entrando petróleo, puede ser que tengamos bolsones de petróleo”, añadió el funcionario, quien identificó a Geosa y a Puma Energy como las dos empresas que trabajan en la zona.

“Es un período bastante largo, en el cual tienen que intervenir varios temas: de seguridad, jurídicos, de cómo se va a proceder en el caso de que encontremos un culpable”, añadió el funcionario público.

Posición de Puma Energy
Por su parte Daniel Mencía, Gerente General de Puma Energy, aclaró que la fuga de petróleo no se produjo en las plantas de esa compañía, pero que desde que se alertó del incidente han trabajado en coordinación de una comisión interinstitucional para atender el problema.

“No tiene que ver nada con nuestras operaciones, pero ocurrió en la misma zona donde estamos ubicados. Hemos trabajado en conjunto a través de un equipo interinstitucional para dar respuesta inmediata a este incidente, y se está haciendo todo de la mejor manera. Todavía hay cosas que trabajar y estamos en eso”, dijo.

Ambientalista aboga por seguir monitoreo
El ambientalista Kamilo Lara, Director del Foro Nacional de Reciclaje, Fonare, señaló que además de las labores de limpieza que se han realizado durante esta semana, debe haber un monitoreo en la zona del derrame.

“Debe haber un monitoreo a través de perforaciones en el interior de la costa para determinar que no haya habido infiltraciones que pudieran ser nocivas para el Medio Ambiente y la población”, advirtió Lara.

Juan Gabriel Fernández, alcalde del municipio de Nagarote, aseguró que desde el miércoles el estero estuvo abierto a los veraneantes, porque la zona de contaminación estaba siendo controlada desde el martes.

No obstante, los comerciantes de Puerto Sandino manifestaron que no hubo afluencia de veraneantes. Esto se contradice con la versión brindada por el viceministro Araquistain, quien dijo que miles de veraneantes regresaron a Playa Azul.

Comerciantes se quejan
Para los comerciantes de Puerto Sandino --que desde hace unas semanas se habían preparado para hacer sus mejores ventas en la época de Semana Santa--, el derrame les generó graves pérdidas económicas. En Playa Azul se ubican alrededor de seis negocios de bebidas alcohólicas y comidas, los cuales en este año no pudieron realizar sus ventas.

Rony Flores, originario de Puerto Sandino y propietario de un negocio de comidas, lamentó que debido al incidente no haya habido clientela como en años anteriores.

“Perdimos más de ocho mil córdobas que habíamos invertido en comidas y en frutas. Sobre todo lo que es carne, mariscos y verduras se nos dañaron, porque no teníamos a quiénes venderles. Ese problema nos hizo paste”, comentó Flores.

Otro poblador que se declaró perjudicado por el derrame es el mototaxista Miguel Gutiérrez, quien el pasado Lunes Santo habría comprado una moto al crédito para trabajar durante la Semana Mayor, pero ni siquiera pudo sacar para la primera cuota del medio de transporte.

“Hasta me enjarané pensando en que iba a trasladar a tantos veraneantes, porque ese trabajo siempre es bueno todos los años, pero ahora estuvimos quebrados por completo sin gente. Ni siquiera los lugareños vinieron a la costa por miedo”, señaló Gutiérrez.