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La sugerencia del Fondo Monetario Internacional, FMI, de elevar la edad para el retiro laboral, provocó un verdadero revuelo entre diversos sectores del país. Mientras líderes del sector privado mostraron simpatías hacia dicha iniciativa, el sector sindicalista la rechazó completamente por considerarla “un atropello” a la clase trabajadora.

El  representante de la  Confederación Sindical de Trabajadores “José Benito Escobar”, CST-JBE, Miguel Ruiz, dijo que su organización rechaza una reforma que vaya dirigida a ampliar la edad de jubilación en Nicaragua --a los 65 años-- ya que afectaría a los trabajadores, y si hay cambios en esa dirección, estos deben ser para la mejoría de las condiciones de seguridad social de los cotizantes.

Por su parte, el dirigente sindical de la Central Sandinista de Trabajadores, CST, Luis Barbosa, calificó de inhumana la sugerencia del FMI de ampliar los años de jubilación en  países como Nicaragua, y advirtió que, de ser así, serán miles los trabajadores que terminarán mendingando en las calles.

Presidente del Cosep: jubilación prematura
No obstante, para el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri, aunque no podemos “copiar las leyes” de otros países, no se puede descartar que la edad que existe en este momento, de 60 años, es “muy pronto” para que un nicaragüense se jubile.

El FMI en su informe señala que los países deben elevar la edad de jubilación, como parte de un “proceso dinámico y automático”.

Según Aguerri, una persona a los 60 años, “todavía está en capacidad plena de trabajo”, sin embargo, reconoció que cualquier cambio es tema de revisión, y recordó que aquí fue el mismo Instituto Nicaragüense de Seguro Social, INSS, quien elevó la propuesta de cumplir 65 años y llegar a las 1,500 semanas para jubilarse.

“Nosotros en ese aspecto tenemos que buscar cómo plantearnos una revisión, porque este es uno de los elementos que está en el proyecto que ha planteado el INSS, no necesariamente tiene que ser lo que se propuso, pero puede ser en esa dirección, esas son las discusiones que vamos a tener: ¿serán 60, 62, 65 años?, ¿en vez de 750 (semanas) serán 1,000?, todo es parte del proceso de negociación”, dijo Aguerri.

Sindicalistas rechazan quiebra del INSS
Ruiz, de la  Confederación Sindical de Trabajadores “José Benito Escobar”, CST-JBE, señaló que el gran argumento para la reforma es la quiebra del INSS, pero se pregunta: ¿qué se está haciendo para evitar el colapso? ¿Qué pasó con balnearios como El Velero que era del INSS? ¿Qué pasó con los réditos de las inversiones del INSS en empresas privadas de construcción de viviendas?

“Sabemos que el INSS hace cinco años tenía registrados 300 mil afiliados, y ahora son 600 mil, sin embargo en trabajo informal está el 70% de la población económicamente activa, y ninguno de ellos está afiliado. Por otra parte, sólo el 30% de los trabajadores del sector construcción está afiliado, y en el campo es más bajo, del 15 al 18% son los que cotizan. Esto tiene que ver con la tercerización y los contratos por temporadas. Así que una persona que toda su vida trabaje en cualquiera de estos sectores, no podrá tener una pensión de jubilación”, destacó.

Por su parte, Barbosa estimó que trabajadores de los sectores de la construcción, el agro y la pesca, que en promedio trabajan seis meses al año, tendrían que trabajar 60 años para completar las 1,500 semanas que requieren para jubilarse, y, por ende, comenzar a trabajar a los 16 años.

“No es rentable mantener viejitos, nadie puede negar que antes de llegar a esa edad les generaron mucha rentabilidad a empresas nacionales o trasnacionales, pero luego tratan a los adultos mayores como objetos desechables. Esa posición es inhumana”, expresó.

El presidente del Cosep, sin embargo, insistió que no se puede generalizar que cualquier persona que ya cumplió los 60 años no está en capacidad de ser productiva. “La edad en donde los promedios de fallecimiento van aumentando (en el mundo), las personas viven más, y en ese sentido, eso es un cambio cultural que es innegable y es algo que se tiene que incorporar en los procesos de negociación”, enfatizó.

Reformas integrales
Ruiz remarcó que si se van a hacer reformas tienen que ser integrales y en beneficio del trabajador, aplicando los principios de solidaridad y de universalidad, algo que desde hace diez años el FMI ha tratado de transformar, primero con las Administradoras de Fondos de Pensiones, en cuya implementación  se invirtió US$50 millones y no dio resultado, y ahora con este segundo planteamiento que sigue engavetado, porque los legisladores saben que no es viable para el trabajador.

Barbosa explicó que desde el movimiento sindical de trabajadores se está trabajando una propuesta integral sobre una reforma de pensiones, y que se retome a través del diálogo social, a fin de no permitir que se continúe promoviendo dos clases de trabajadores, los que tienen derechos y los que no los tienen.  

Recordó que este tipo de recomendaciones del FMI en países como España, donde se está retrocediendo en materia de derechos laborales, causaron disturbios sociales, por lo que sugiere que en Nicaragua se busque el diálogo.

Valoran que sería una violación a derechos
El director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, Gonzalo Carrión, indicó que muy pocos trabajadores completan las 750 semanas cotizadas para tener derecho a una jubilación con la actual ley, lo cual significa 30 años cotizando.

1,500 semanas cotizadas significarían 60 años trabajando, en un país donde el promedio de vida es de 70 años. Así que los nicaragüenses tendríamos que comenzar a trabajar y cotizar desde los nueve años para disfrutar de una pensión por un año, en un país donde el trabajo infantil está prohibido y la vida productiva se aprueba con el apoyo paterno a partir de los 16 años.

“La sola idea del FMI es una violación a los derechos de los trabajadores, una salvajada. Sería una estafa a los cotizantes. No es coherente con las condiciones de vida y económicas en Nicaragua, un país donde no hay muchas oportunidades de salario fijo y trabajo estable”, expresó Carrión, quien recordó que ni el actual sistema de seguridad social está cumpliendo con las expectativas, ya que miles de ancianos han tenido que ir a las calles para que se les entregue una pensión reducida.

El representante de la Unión Nacional del Adulto Mayor, Porfirio García, comentó que por la pensión reducida tienen cinco años de lucha, y la próxima semana marcharán al menos 15 mil adultos mayores a la Asamblea Nacional, porque están cansados de promesas sin materializarse.

Sobre las reformas sugeridas por el FMI, remarcó que los actuales cotizantes y las asociaciones de pensionados deben luchar por sus derechos, tal como lo hacen los adultos mayores.

El exprocurador de derechos humanos y miembro de la Asociación de Jubilados, Pensionados e Independientes de Nicaragua, Benjamín Pérez, expresó que elevar el techo de las cotizaciones y de la edad de jubilación es una violación al derecho  a la seguridad social.

“Eso no tiene nombre, es un atropello mayúsculo, pero somos los nicaragüenses los que tenemos que decidir, y el gobierno está obligado por ley a brindar seguridad social y proteger a sus conciudadanos. No pueden dejar que algo así se apruebe”, indicó el doctor Pérez.