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El Juez de Distrito para la Civil de Estelí, doctor Óscar Aquiles Castillo Bustamante dictó orden de prisión preventiva en contra de Tomás Gutiérrez Castillo, quien es acusado por el Ministerio Público, de haber asesinado, de 14 puñaladas, al niño César Saúl Dávila Castillo, hecho ocurrido hace 20 años.

Según versiones de los familiares de la víctima, quien en el momento de su muerte tenía 11 años, el acusado, quien cambió su nombre y huyó a Costa Rica, habría cometido el crimen por encargo.

El hecho ocurrió en septiembre de 1992. Otilia Castillo, madre del pequeño, sollozando, aseguró que en su mente están presente las imágenes de cómo fue encontrado su vástago, quien tenía en su cuerpo diminuto una serie de puñaladas.

Castillo es originaria de la comunidad de Palo Blanco, ubicada a 12 kilómetros al noroeste de la zona urbano de San Nicolás. La madre recordó que su vástago, luego de haber sido asesinado con saña y arrojado a un precipicio, el acusado lo cubrió con varias ramas de arbustos que había en la zona.

Asesino creyó que se habían olvidado de él
Gutiérrez Castillo fue capturado por la policía de Estelí, cuando este pensaba que todo estaba olvidado por las autoridades.

Llegó al lugar, un tanto confiado y quizá pensando en que los familiares de la víctima y las autoridades habían olvidado todo. Ante eso, fuerzas de la Policía lo capturaron luego que el acusado cometió otra agresión, en horas de la tarde, en un paraje solitario que los campesinos del lugar denominan como El Nance.

Los hechos
La señora Castillo quien, acompañada de dos hijas, refirió que su vida cambió después de este crimen, cuando a diario recordaba el sangriento hecho y rogaba a Dios para que se hiciera justicia.

La madre de la víctima relata que el día del crimen, se fue a lavar una ropa a un río cercano  y dejó al pequeño cuidando a otro de sus hijos, que ese momento se recuperaba de una cirugía.

Transcurrido algún tiempo, ella regresó y lo primero que hizo fue preguntar por su vástago, por lo que otros parientes le dijeron que se había ido a un potrero a buscar una vaca para ordeñarla y darle leche a uno de sus consanguíneos.

No obstante, pasaron varias horas y no regresaba, por lo que Castillo decidió buscarlo en casa de los vecinos de la comunidad y éstos le comunicaron, que  habían observado al menor cerca de unos árboles de mango conversando con Gutiérrez.

Ante el temor de que algo malo le había sucedido, sus padres y hermanos, comenzaron la búsqueda por la noche y en un arrebato de desesperación doña Otilia llegó a la vivienda donde estaba el acusado a prestarle, a la madre de este, una linterna, o foco de mano para auxiliarse en las labores de pesquisa.

Según la desesperada madre, Gutiérrez de forma sarcástica, se reía y hasta en un momento ironizó el hecho. Castillo señaló que al encontrar un sombrerito del niño en el camino, fue cuando ella se arrodilló y rompió a llorar, horas después, el cuerpo del menor fue encontrado por otros familiares.

Salió del país con cédula falsa
Asimismo, los familiares de la víctima destacaron que Gutiérrez desapareció de la comunidad en horas de la madrugada del día siguiente de los hechos y pasó por diferentes departamentos del país empezando por Waslala, para luego terminar en Costa Rica, donde obtuvo una cédula nicaragüense con la falsa identidad de Miguel Antonio Gutiérrez Centeno.

Veinticuatro meses antes de su captura, el indiciado había llegado de forma rápida a la casa de unos familiares en Palo Blanco, donde aún vive la mamá del acusado, información que llegó a oídos de la familia doliente y de las autoridades.

Gutiérrez negó haber matado al niño aunque según la Policía, el sujeto ya les habría dicho como había cometido el crimen. El acusado asegura que él no tenía problemas con la familia del menor, sin embargo, declaró que un individuo de nombre Santos Martínez, quien ya falleció, sí tenía rencillas con el padre del niño.