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Elementos hasta el momento no identificados asesinaron de manera  brutal al productor Víctor Solano, originario del municipio de Río Blanco, quien fue secuestrado el viernes en su finca, ubicada en El Toro, según dieron a conocer las autoridades policiales.

El crimen se registró en la comarca El Toro, municipio de Paiwas, Región Autónoma del Atlántico Sur, donde Solano tenía la propiedad, de la cual lo sacaron para asesinarlo en las cercanías del la finca del productor Dámaso Alvarado.

Según los que encontraron el cuerpo de Solano el domingo, el mismo estaba en estado de descomposición, y tenía signos de haber sido torturado por los criminales, quienes aparentemente lo castraron para luego descargarle un “escopetazo” en el cuello y un tiro de gracia en la frente.

La Policía confirmó el asesinato del productor, pero no dio mayores detalles sobre las torturas que sufrió, porque aseguran que aún están investigando el caso y que esperan dar con los criminales en las próximas horas.

Solano era un productor y ganadero reconocido en Río Blanco, por lo que su asesinato sorprendió a sus amigos y familiares, sobre todo por la saña con la que los criminales actuaron.

La Policía dice que hay una banda de sicarios que se ha encargado de asesinar a productores, sobre todo a aquellos que han sido víctimas de abigeato, y que han denunciado los robos, por lo que esperan “caer” sobre los criminales cuando reúnan todos los elementos probatorios.

Este es el segundo productor asesinado en menos de diez días. El martes de la semana pasada fue ultimado a tiros el caficultor Pedro Pablo Centeno Medina, de 49 años, cuando viajaba de la comarca fronteriza San Pedro del Norte a Jalapa, en Nueva Segovia.

Las autoridades capturaron a Basilio Virgilio Benavides Ramos, de 53 años, alias “Chilón”, supuesto autor de los disparos; a Santos Domingo Díaz Quintero, de 46; a los hermanos José Noel, Santos Danilo y Omán Celestino Ramírez Espinoza, de 50, de 31 y de 24 años, respectivamente, como coautores del crimen, que según la Policía fue una venganza.

Los sospechosos culpaban al pequeño caficultor por la  desaparición de Lino Ruperto Ramírez Espinoza, de 42 años, cuyo paradero es un misterio desde el 20 de febrero, sin embargo, los familiares de Centeno Medina explicaron en su momento que este hasta anduvo buscando al extraviado.

Productores en riesgo
El presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, UNAG, Álvaro Fiallos, declaró que existe un plan de seguridad que realizan en conjunto el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional, y que los casos reportados hasta el momento “son esporádicos”.

“Eso --los crímenes contra los productores-- se da un tanto esporádico. Tenemos una coordinación con la Policía y con el Ejército con la seguridad del campo… desafortunadamente, no siempre se puede controlar todo”, indicó Fiallos.

Añadió que no deja de preocupar que ocurran crímenes contra los productores, quienes siempre están expuestos a  ser víctimas de abigeos, de asaltos y de robos.

Por su parte, el vicepresidente de  la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua, Faganic, Salvador Castillo, indicó que en el campo los productores también tienen problemas personales, aunque señaló que preocupa cuando son víctimas de asaltos o de otros delitos como el secuestro.

Castillo explicó que además de que los productores cuentan con el apoyo de las instituciones de seguridad pública, también se ha organizado a las comisiones de prevención del delito en las zonas rurales, para prevenir que sean víctimas de los delincuentes.

“Esto crea inestabilidad y evita que nos podamos mover a nuestras propiedades en el campo. Acordémonos que tanto la Policía como el Ejército no andan en nuestras propiedades. Agradecemos siempre el trabajo que realizan, pero también es importante mantener nuestras medidas de seguridad”, comentó el también productor.

Para evitar ser víctimas de los delincuentes, Castillo aconseja a los productores nunca decir qué día ni a qué hora se van a movilizar a sus propiedades.