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La voz de Bianka Karikland, 17 años, morena y baja, ojos café almendrados, sonrisa fácil, madre de un bebé de seis meses --el pequeño y gordito Ángel-- trasmite seguridad. Frente al micrófono, ante funcionarios estatales y diplomáticos, la joven habla claro y es precisa: “Queremos agradecer porque nos han apoyado sin conocernos, por no señalarnos, por darnos la mano cuando nos mirábamos en el suelo, por sus fuerzas. Sentimos que aquí nadie va a venir a darnos un golpe ni a maltratarnos”.

Bianka tiene un año de vivir en el Albergue “Nidia White”, uno de los 10 que existen a nivel nacional, y que ayer fue reinaugurado tras su rehabilitación. Este, dice, es su hogar, y sus compañeras son la familia que no tuvo. Nació en Managua, y en su niñez y adolescencia sufrió maltrato físico, psicológico y abuso sexual. Huyó de ese ambiente cuando quedó embarazada de Ángel. Su madre la corrió y ella llegó a Puerto Cabezas.

Desde entonces, cuenta, tiene la familia que en 16 años no conoció. Y ahora, en el podio, demuestra una elocuencia que hace creer que sus traumas están buscando el camino de salida.

Para las otras 19 mujeres que viven en este albergue y para todas aquellas que sufren de violencia física, psicológica y sexual en la Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN, se avanzaron dos pasos en la lucha contra ese flagelo.

Nuevo modelo en marcha
La mañana de ayer, la Policía Nacional también inauguró el Centro de Atención Integral “Hermelinda Thomas”, el primero en las regiones autónomas, financiado con fondos de la Agencia de Cooperación Española para el Desarrollo, Aecid, con un costo aproximado de US$150,000, incluida la capacitación del personal.

Según la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, lo novedoso de este nuevo método de atención “es que vamos a hacer una entrevista única. Todas las autoridades vamos a estar en el mismo local y vamos a poder evitar la victimización secundaria. Así simplificamos tiempo y se da un apoyo integral”.

Granera, quien durante el acto de inauguración se dirigió al público en miskito, agregó que este modelo multidisciplinario se está probando también en los distritos II y VI de Managua, y que la RAAN fue escogida como plan piloto porque tiene “muchas ventajas” debido al modelo policial, que entre otros es comunitario.

Las cifras de violencia contra las mujeres --añadió la primera jefa policial, que llegó a la zona tras 18 años--, “no son sensiblemente mayores” respecto al resto del país.

“Si comparamos el 2010 con el 2011, en el 2011 hubo el mismo número de feminicidios que tuvimos en 2010, sin embargo, tuvimos un 20% de incremento en las violaciones, pero las violaciones se incrementaron igual en todo el país. Si ves la violencia, en general, aquí las denuncias se redujeron en un 2.5%, pero si ves cualitativamente la estructura delictiva en el país, nosotros tenemos aquí el 6.9% de delitos de mayor peligrosidad, entiéndase homicidios, violaciones, secuestros y robos con intimidación. Ese porcentaje de delitos de mayor peligrosidad es un poco mayor en la RAAN, está en nueve, allí tenemos que trabajar estos aspectos, igual que la tasa de homicidios en la RAAN, de 18 por cada 100,000 habitantes y la media nacional está en 12. Tenemos que trabajar estos aspectos”, explicó Granera.

La pastora morava Ofelia Álvarez no se anda por las ramas cuando se trata de hablar de este tema. En su discurso ante la jefa policial, ante el embajador de España, León de la Torre Krais; el coordinador general de la Aecid, Juan Manuel Mariscal; el fiscal general Julio Centeno, y ante la magistrada presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Alba Luz Ramos, fue enfática.

“Nunca nadie cree que hay violencia en la Iglesia pero sí la hay y estamos llamados a prevenirla”, expresó Álvarez.

La clave: cámara de Gesell
El centro cuenta con una cámara de Gesell, que es una habitación acondicionada para permitir la observación, dividida por un vidrio oscuro y de visión unilateral. A un lado estará la víctima siendo entrevistada por el investigador policial, y al otro estarán la psicóloga, el forense, el trabajador social y el fiscal.

“La cámara de Gesell es para que la persona no se sienta atemorizada. Ahí va a estar con una persona, pero nosotros vamos a tener una comunicación y vamos a pasarle preguntas a la persona que está frente a la víctima para no revictimizarla”, explicó el médico forense Juan Carrasco, quien indicó que los delitos sexuales en esta zona son altos, entre 12 y 14 al mes.

Hasta ahora la RAAN cuenta con psicólogos forenses. En el centro habrá una especialista de este tipo que, además, habla los distintos dialectos de la zona, y también otra en Waspam, dijo el director del Instituto de Medicina Legal, Zacarías Duarte.

El albergue
Shira Miguel, Directora del Albergue “Nidia White”, comentó que este tendrá capacidad para 35 personas, quienes recibirán protección, asistencia legal, psicológica y alojamiento. Su rehabilitación se estima en US$130,000 y también fue financiado por la Aecid.

Miguel indicó que es importante que en Bilwi se esté trabajando el tema de la violencia intrafamiliar y sexual desde el punto de vista intercultural y desde un enfoque de derechos humanos, dado que, por costumbre, en las comunidades, la violencia física y las violaciones sexuales ante la lejanía de las autoridades competentes, se abordan como un arreglo entre familias, mediado por un consejo de ancianos, con un pago de por medio.

En el albergue, que ha atendido a unas 6,000 mujeres en los últimos años, hay niños correteando. “Amigas, jóvenes, niñas que están en este albergue, sientan y reciban la solidaridad de la Policía Nacional, en mi carácter personal, como mujer, estoy con ustedes y al servicio de ustedes”, prometió Granera.

El embajador de España, León de la Torre Krais, acompañó a la Directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, en la inauguración del Centro de Atención Integral “Hermelinda Thomas” y del Albergue “Nidia White”.