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La ocupación de pequeñas muestras de pegamento a expendios, casas comerciales y a decenas de zapateros ubicados en las inmediaciones de los mercados de León, corresponden al trabajo de “vigilancia epidémica” ejecutado con mayor rigidez a partir de este miércoles por las autoridades de salud y la Policía, tras el fallecimiento aún no esclarecido de seis inhalantes de pega, supuestamente intoxicados con dicho producto y “zéner”.

Aunque el brote de intoxicados cesó, las investigaciones alrededor del caso continúan, y las muestras de pegamento ocupadas fueron remitidas al Centro Nacional de Diagnóstico y Referencia en Managua.

El teniente Milton Castillo, miembro de Auxilio Judicial en la Policía de León, expresó que la ocupación de muestras de pega se aplicó en conjunto con el Ministerio de Salud, Minsa, con el objetivo de realizar estudios de laboratorio, que esclarezcan si existe alteración en el producto, que a pesar de ser de uso industrial, es consumido por niños, adolescentes y adultos inhalantes.

Agregó que existe cooperación por parte de los expendios, establecimientos comerciales y de los mismos zapateros.

“La gente sabe que existe un problema, nos referimos a las muertes de inhalantes de pega que se han registrado. Es una situación que tiene alarmada a la población”, comentó el teniente Castillo, quien además señaló que esta medida forma parte de un rastreo que facilitará los resultados de las investigaciones que actualmente se desarrollan.

Este miércoles, en las inmediaciones del mercado La Terminal de Buses, la Policía ocupó alrededor de 25 muestras de pegamento a pequeños expendios y zapateros.

Molestos por medidas

“Estoy de acuerdo conque las autoridades apliquen medidas restrictivas para evitar que se produzcan intoxicados por inhalación de pega, pero esperamos que no nos perjudiquen en nuestro trabajo. El pegamento industrial es un material indispensable para la reparación de zapatos, bolsos, fajas y otros artículos de cuero y de materiales plásticos o sintéticos”, afirmó Cesar Reyes, de 44 años, zapatero del sector de La Terminal de Buses.

De acuerdo con Reyes, las autoridades policiales fueron precisas en afirmar que es probable que se proceda con el decomiso de toda la pega en León.

“Que investiguen y que hagan todo lo necesario para encontrar a los responsables de la alteración de la pega, pero los zapateros tenemos derecho a trabajar”, dijo.

Pegamento cambió

La mayoría de obreros que se dedican al remiendo de zapatos en las inmediaciones de los mercados La Estación, La Terminal de Buses y el Central, se quejaron por el ofensivo olor que emana del pegamento, que es distribuido por empresas privadas de Masaya y de Managua.

Según César Reyes, en los últimos dos meses el pegamento experimentó cambios en su consistencia.

“El producto está demasiado alterado, tiene un color más oscuro y el olor que emana es ofensivo. Incluso nos afecta cuando lo utilizamos en nuestro trabajo, siento que me afecta el sistema nervioso, me ocasiona dolor de cabeza”, detalló Reyes, tras mencionar que tiene 15 años de laborar como zapatero y hasta ahora percibe esas reacciones.

Por su parte, Pablo Cano, de 41 años, otro zapatero del sector de la Terminal de Buses, señaló que es importante que las autoridades de salud analicen el pegamento que está siendo distribuido en todo el país.

“Quizá no sentimos afectaciones en nuestra salud porque el uso que le damos es distinto. Nosotros utilizamos la pega como material de trabajo y estamos menos expuestos a intoxicarnos, contrario a los inhalantes, que son enfermos crónicos”, dijo.

María Asunción Céspedes, profesora del colegio San Juan, afirmó que en los alrededores del Mercado La Estación la Policía debería poner mano dura en contra de las personas que facilitan la pega a los inhalantes.

“Hay personas reconocidas que adquieren grandes cantidades de pegamento industrial y posteriormente lo revenden o distribuyen a menores”, denunció.

A raíz del brote epidémico y de las medidas restrictivas anunciadas por las autoridades, los zapateros de la Ciudad Universitaria contemplan conformar una asociación con estatutos, carné y código laboral, que facilite adquirir o comprar materiales como el pegamento, sin que exista ninguna desconfianza.

Pega llega de Masaya
Irma y Hugo Pinell Barrera, propietarios de “Comercial Pinell”, en el barrio El Coyolar, de León, comercializan al menos 50 galones de pega a granel en menos de 20 días. El producto es vendido libremente a adultos, supuestamente no recibe ningún tipo de adulteración, y proviene de una importadora de Masaya, propiedad de Bayardo García.

“Si hay alguna alteración en el producto debe ser de otro vendedor, porque nosotros somos responsables y cuidamos la salud de la población. Además, que tenemos casi 40 años de venderla”, dijo Hugo Pinell Barrera, a quien también se le ocupó una muestra de pegamento, que sería examinada en Managua.