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El rechazo a una reforma a la Seguridad Social que incremente la edad de jubilación y el número de cotizaciones, es el sentir de muchos de los pobladores de Managua, quienes también se quejan del servicio de atención médica y del monto actual de las pensiones, según un sondeo realizado ayer en las calles de la capital por EL NUEVO DIARIO.

“No estoy de acuerdo con lo que se quiere establecer (el aumento de edad y cotizaciones). No podés matar a nadie por cinco años más”, expresó Héctor Ponce, cadete de taxi, quien rechazó la propuesta de reforma a la Seguridad Social discutido con el FMI, que incrementa en cinco años la edad de jubilación y duplica las cotizaciones.
Ponce no paga seguro actualmente, pero afirmó que está dispuesto a hacerlo para jubilarse a los 60 años, sin esperar un año más.  

Añadió que está convencido de que es a través de las cooperativas de taxis que se debe iniciar la formalización del sector, para que sean más los que paguen y así no haya necesidad de hacer esos cambios.

Para Francisco Moreno, de 40 años, quien trabaja como vigilante para una casa particular, pagar Seguro Social no le trae mayor beneficio, pero dice estar convencido de que es la única forma de poder contar con algo cuando llegue su vejez.

Sin embargo, enfatizó en que no está dispuesto a esperar más de 60 años para hacerlo o pagar más cuotas de las que están establecidas en la ley.

Por su parte, Cristóbal Enríquez, jubilado desde hace 10 años, piensa que Nicaragua no debe ser comparada con otros países desarrollados donde este tipo de reformas a la Seguridad Social se aplican sin problemas.
Dispuesto a pagar
De forma similar se expresó Jimmy Peralta, quien maneja un taxi de su propiedad. Él afirmó que nunca ha pagado seguro a sus 29 años de edad, pero que está dispuesto a hacerlo, porque sabe que cada vez que se enferma alguien de su familia debe desembolsar más de lo que él se gana en un día, unos 400 córdobas.

“Cuando se enferma mi hijo o mi familia hay que sacar de la bolsa para ir al médico”, señaló Peralta.

Cristóbal Enrique Escobar, habitante del barrio Larreynaga, y de 17 años, opina igual. Para él, entrar al mundo laboral ha sido una necesidad que este año lo empujó a ganarse la vida cuidando carros en las calles de Ciudad Jardín. Al día gana unos 300 córdobas, la mitad la aporta en su casa para la alimentación de la familia, y la otra parte la utiliza para sus necesidades.

Escobar aseguró que está a punto de ingresar al mercado laboral formal, pero desde ya dice no estar de acuerdo con esperar más años para jubilarse, ni con cotizar el doble de lo que establece la actual de Seguridad Social.
Cotizar es botar dinero
Entre tanto, Mariela Vásquez, de 45 años, consideró que cotizar al Seguro Social no es una prioridad para ella. Desde hace ocho años trabaja como comerciante en el Mercado Oriental, y por algún tiempo laboró en una zona franca, donde le descontaban de su pago la cuota del seguro.

“Son cosas perdidas, si me pongo a pagar seguro y no llegó a los 60 años, se pierde”, expresó Vásquez.

Añadió que pagar seguro es tirar el dinero a la basura, porque cuando la persona llega a las clínicas de atención médica, lo que recibe son pastillas de bajo costo, y cuando no hay, las mandan a comprar.

Además, señaló no está motivada a formalizarse, porque su papá, de 65 años, quien durante años cotizó al Seguro Social, hoy debe salir a las calles a pelear para que se le pague una pensión reducida de vejez.

“Ahora que él está enfermo, somos sus hijos los que costeamos la enfermedad. El último ultrasonido que le hicieron me costó 150 córdobas”, comentó.