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El especialista en Derecho Internacional, Mauricio Herdocia, considera que Juan Daniel Jaramillo, profesor en Derecho Internacional, tiene algunos puntos de vista que discrepan de los de Nicaragua, pero aborda una perspectiva muy interesante y distinta a la simple negación de los derechos de nuestro país, frente a una sentencia que ya se aproxima, y que, seguramente, va a significar todo un cambio en la situación actual que de hecho prevalece entre Colombia y Nicaragua.

“Es un artículo con algunos rasgos premonitorios, pero esta vez escrito desde el lado colombiano”, afirmó Herdocia.

Manifestó que tanto las declaraciones de Jaramillo como las de la Canciller de Colombia evidencian cierta “madurez”, que le anticipa al pueblo colombiano que con la delimitación se dará un “nuevo reacomodo territorial y marítimo, muy favorable a Nicaragua, pues recuperará plenamente sus espacios marítimos y aquellas formaciones insulares que no forman parte del archipiélago”.

De acuerdo con Herdocia, Jaramillo en parte cuestiona las tesis tradicionales de Colombia. Como ejemplo mencionó que Nicaragua planteó que el meridiano 82 no podía ser frontera, y que Colombia tenía perdido ese punto, recordando que el fallo de 2007 volvió a mucha gente en Colombia a la realidad “de un solo golpe”.

“Como bien lo insinúa Jaramillo, que una tesis mantenida por años por Colombia (desde 1969), de repente quedaba sepultada en el mar, luego de cuatro décadas de estarle diciendo al pueblo y colocando en los mapas una frontera imposible frente a las costas nicaragüenses. Esos mapas colombianos van a tener que desaparecer, y hay que preparar a la gente. Colombia se tendrá que retirar, igualmente, del meridiano 82”, explicó Herdocia.

Escenarios realistas

Herdocia comentó que al concluir sus alegatos orales, Colombia es aún más drástica. Ampliando su frontera más allá del meridiano 82, queriendo dejar a Nicaragua confinada a un “balneario a escasas millas de su costa (menos de 66.1 millas náuticas)” e interrumpiendo su salida soberana al mar y cercenando derechos como la Zona Económica Exclusiva, ZEE, y la Plataforma Continental de Nicaragua, surgidos de la evolución del derecho del mar contemporáneo.

“¿Cómo quitarle a Nicaragua casi el 90% de su Plataforma Continental y más del 70% de su ZEE, sin negar el derecho contemporáneo del mar? 450 km de costa no pueden desaparecer ante el peso insignificante de 20 kilómetros de costa de islas que no son estados. Esa operación es contraria al Derecho Internacional”, explica Herdocia.

Detalló que ese “encerramiento” a Nicaragua a partir de líneas que distorsionan la proyección natural de las costas de un Estado, es “inadmisible”. “Ni la Convención sobre el Derecho del Mar de 1982, ni el Derecho Internacional consuetudinario, ni la solución equitativa que se ha venido imponiendo en los procesos de delimitación zanjados por la Corte, podrían jamás favorecer una situación como la pretendida por Colombia”, dijo. Por tanto, Herdocia considera “saludable” que Colombia escriba de este tema con cierto “balance más razonable”, porque cuando la Corte emita su fallo, la realidad jurídica va a ser totalmente distinta a la planteada oficialmente por Colombia.

Añadió que Nicaragua va a recuperar, cuando menos, “la otra Nicaragua en el mar, y sin dudas su ZEE y su Plataforma Continental”, automáticamente, e independiente de su ocupación “real o ficticia”.

Después de un listado de acciones de Colombia, que incluyó “esfuerzos desesperados por lograr una intervención en el juicio de terceros que avalaran sus posiciones”, Herdocia consideró que es muy poco lo que Colombia no intentó, “incluso objetó la jurisdicción de la Corte infructuosamente”. Para Herdocia, siempre hay algo bueno al finalizar un diferendo: “Colombia y Nicaragua, dos países hermanos, van a poder entrar en una era nueva de relaciones desde su vocación integracionista y latinoamericana que los une, los reúne y los debe mover en el futuro. Ambos estados, seguramente, van a aceptar plenamente el resultado de la sentencia que emita la Corte, e iniciar una nueva y fructífera relación. Es bueno que las expectativas y escenarios que se manejen sobre el futuro fallo tengan una dosis de realismo, o al menos los escenarios probables”.