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En la casa de María Mayorga Martínez, en el barrio Santo Domingo, a primera vista se observa un televisor de 14 pulgadas, una grabadora y una lámpara encendida en medio de la sala, aunque resultaba innecesaria, pues estaba a plena luz del día.

Y aunque parezca insólito, en esta vivienda de humilde apariencia, donde habitan tres adultos y tres niños, el recibo de la factura eléctrica es de C$3,300.

De 2010 a la fecha, Mayorga adeuda C$52,732 a la Distribuidora de energía Gas Natural, y está consciente que cada mes que pasa los números cambian en contra de su economía.

La señora dice que aunque no efectúa el pago de su factura está anuente a llegar a un arreglo con la empresa. Sin embargo, no sería la primera vez que lo hace, porque hace dos años firmó otro pacto social, que según ella fue incumplido por la empresa.

“Cuando firmé el pacto social tenía una mora de C$9,000, y supuestamente me iban a perdonar la deuda para que empezara desde cero, pero no fue así. Más bien después del arreglo me vino un cobro arriba de los C$1,000, y por eso no pagué”, confiesa Mayorga.

Al igual que ella, María Auxiliadora Linares Campos, habitante de la misma comunidad, se encuentra endeudada con la empresa con un monto superior a los C$50,000.

Ambas coinciden en que los cobros son excesivamente altos y no corresponden con su consumo real.

No planchan

“Ya ni planchamos los uniformes de los niños para que no suba más la tarifa. Aquí no somos empresarios ni estamos en un residencial como para que nos cobren esas grandes cantidades”, dijo.

A diferencia de los dos casos anteriores, Herma de Sánchez, habitante de la Colonia Managua, sí paga sus facturas, que mensualmente oscilan entre C$2,500 y C$3,000.

No obstante, también coincide con las primeras usuarias inconformes, porque asegura que recibe una alta facturación de energía.

“Tengo una minipulpería, pero ya ni vendo pollo ni carne para ahorrar. Ahí andamos de un lado para otro apagando luces, desconectando los aparatos, bajando (el termostato) de la mantenedora, y nunca vemos que disminuye el recibo”, lamentó Herma.

¿Qué dice Gas Natural?

De acuerdo con Jorge Katín, Gerente de Comunicaciones de Gas Natural, los señalamientos de altas facturaciones por parte de las usuarias son fuera de lugar, ya que en el caso de las pobladoras del barrio Santo Domingo, fueron ellas las que incumplieron el denominado pacto social, que estipula que la deuda será condonada por la distribuidora una vez que el cliente haya efectuado sus pagos ininterrumpidamente, en un término de entre 18 y 24 meses.

Al igual que las vecinas de Santo Domingo, un alto porcentaje de usuarios dejan de pagar sus recibos por supuestas altas facturaciones, lo que genera mayor endeudamiento.

“El pacto social es que desde el momento que firman, y de ahí en adelante pagan todos sus recibos al día, la deuda se les condona; pero desde el momento que ellas dejen de pagar por supuestas alteraciones, que tampoco notificaron a la empresa, lo pierden”, indicó Katín.

Señaló que la facturación del servicio eléctrico no discrimina la ubicación de la vivienda, ya que la distribuidora cobra lo que el medidor marca, aunque la casa esté a la orilla de un cauce.

“En esas viviendas probablemente pueden consumir hasta más que en una casa de Altamira. No es el lugar donde viven, es lo que tienen (aparatos electrodomésticos) y el consumo. El pacto social tiene sus condiciones. Para la empresa significa que ellas no aceptaron el pacto social”, reiteró.

Katín comentó que existe una falta de cultura de pago de la energía, ya que la población sí realiza otros pagos de servicios básicos, como la señal de cable y teléfono, pero no priorizan la electricidad.

La empresa eléctrica estima que, en Managua, unas 100,000 personas están conectadas ilegalmente al servicio domiciliar de energía.