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El llamado “sueño americano”, tras el cual miles de centroamericanos arriesgan sus vidas a diario, podría estar cada vez más difícil de alcanzar, ya que a los sobornos, asaltos y abusos se suma la posibilidad de caer en las garras de cárteles mexicanos que se disputan el mercado local de venta de drogas, y el traslado de la cocaína hacia el país del Norte.

La masacre de 49 personas, cuyos cuerpos mutilados fueron abandonados el domingo en la madrugada a un lado de una carretera del municipio de Cadereyta, en el estado de Nuevo León, México, así como el hallazgo de 18 cadáveres en iguales condiciones en una carretera cercana a Guadalajara, capital del estado de Jalisco, fueron atribuidos por el secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, a una lucha entre la organización del Pacífico, liderada por el poderoso capo Joaquín “Chapo” Guzmán, y Los Zetas.

Destaca también que el 4 de mayo nueve personas fueron colgadas y 14 más decapitadas en Nuevo Laredo, el puerto fronterizo terrestre más importante entre México y Estados Unidos, y punto estratégico para algunas de las principales rutas de la migración clandestina y del narcotráfico.

El coordinador del Servicio Jesuita para Migrantes en Nicaragua, José Luis Rocha Gómez, señaló que por la naturaleza del fenómeno es imposible calcular cuántos nicaragüenses salen todos los años hacia el país norteamericano, sin embargo, admitió que estos cada día enfrentan mayores riesgos y peligros.

“No hace falta pensar en que son miles, 20 o tres, siempre es impactante encontrar que esto le ocurre a seres humanos”, expresó, en alusión a la última masacre, donde se cree que las víctimas sean migrantes centroamericanos.

Rocha Gómez indicó que en 2010, alrededor de 1.7 millones de personas cruzaron la frontera sur de México, y que el 12% eran indocumentados, de los cuales 8.4% se dirigían a Estados Unidos. De esos, se estima que más del 50% son guatemaltecos, 29% hondureños, 14% salvadoreños, y 4.6% del resto de la región, dijo el experto.

Subrayó que durante el trayecto los migrantes sufren abusos por parte de todas las personas con las que se topan, desde choferes de buses hasta miembros del crimen organizado.

El representante del SJM apuntó que hasta el momento no han confirmado que migrantes nicaragüenses hayan perecido en masacres como la de Tamaulipas, pero aseguró que “hay una gran cantidad que están desaparecidos”.

Rocha Gómez destacó que también existen grupos criminales que operan como “franquicias” de organizaciones más grandes, como Los Zetas, pues aunque no sean parte de su estructura, provocan el terror en nombre de éstas.

Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Nicaragua, después de Panamá, fue el país hacia donde deportó menos migrantes entre 1999 y 2009.

Asimismo, el Instituto Nacional de Migración de México también reportó que entre 2001 y 2010, Nicaragua fue el país adonde menos deportó migrantes.

Gracias a que pueden entrevistar a los deportados, en 2009, el Servicio Jesuita de Migrantes logró detectar algunos de los problemas a los que se enfrentan los migrantes nicaragüenses. El 22% fueron asaltados; el 11%, extorsionados; el 7.4%, secuestrados por Los Zetas u otros grupos, y el 11% sufrió otros delitos.

El 26% fueron agredidos y asaltados por pandilleros, y, entre estos, el 3.7% señaló a la policía mexicana como autora de extorsiones y de maltrato.

Tamaulipas en la memoria

La masacre registrada el fin de semana revivió la masacre de Tamaulipas, que se descubrió en agosto de 2010, cuando estalló en los medios de comunicación la noticia del hallazgo de 72 cadáveres de migrantes, masacre que se atribuyó al cártel de Los Zetas.

Nuevo Laredo, escenario de una masacre relacionada con el crimen organizado en México, es la frontera más cercana a la capital mexicana, y cuenta con 15 cruces binacionales, por donde se mueve más del 30% del comercio internacional de México, de casi US$600,000 millones anuales.

En esa plaza, que hasta ahora había sido bastión Los Zetas, pues allí surgieron y siempre la han dominado, “ha habido incursiones recientes del Chapo”, dijo a la AFP Guadalupe Correa, investigadora de la Universidad de Texas en Brownsville.

Los Zetas se “defenderán con todo” del intento de la organización del Pacífico de entrar a Nuevo Laredo, añadió Correa, quien prevé un entorno “muy complicado”.