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Don Manuel Machado tuvo sosiego por un rato. Aquel día en que vio llegar un camión de la Alcaldía de Managua, ALMA, cargado de tierra creyó que los problemas en el patio de su casa estarían resueltos.

Y es que este señor, habitante de la Colonia Máximo Jerez en Managua, llegó a pensar que después de “tanto tiempo” la pesadilla diaria de aguantar un basurero y el mal olor que emana de un botadero ilegal ubicado justamente a la par de su casa había llegado a su fin.

Retrocedamos un poco. Con exactitud, don Manuel, no recuerda cuánto tiempo tiene de existencia ese basurero clandestino. “Ya tiene rato”, dice.

Con el paso del tiempo, el basurero fue creciendo. La alcaldía --sin intenciones claras de eliminar el basurero-- mandaba periódicamente un camión y una pala mecánica para despejarlo. La basura era eliminada, pero al día siguiente "borrachitos, carretoneros y hasta vecinos" se encargaban de instalarlo nuevamente. Y así, la historia se repitió durante mucho tiempo.

La pala mecánica acababa con los desperdicios pero también socavaba tierra. La base de la pared frontal de la casa de los Machado llegó a estar descubierta.

Hace menos de un mes, “20 días”, dice Aleyda Machado, hermana de don Manuel, llegó un camión con tierra para tapar el hoyo que se había hecho. “Mi marido --dice Aleyda-- les dijo que la pala ya se había llevado la tierra y que habían acabado con un murito que estaba construido allí. Ellos le dijeron ‘hay te vamos a traer un camión con tierra’”, recuerda.

Taparon la socavación. Dos días estuvo limpio el lugar pero después volvió la historia. Regresó el basurero y el hedor.

“No puedo estar peleando con ellos”
Aleyda dice que quienes botan basura en el lugar son habitantes del sector y “borrachitos”. “Lo peor es que rajan las bolsas y se sale todo el basural”. “Yo soy cristiana y no puedo ponerme a estar peleando con ellos porque le sacan a uno todo el oriental y la caja de lustrar cuando se les dice algo”.

Los afectados lamentan vivir en esa situación. “Es terrible convivir con la basura”, dicen. "No se aguanta el zancudero, el mosquero y las ratas", añaden. "Todo empeora cuando dejan animales muertos en el vertedero ilegal".

Que alguien cuide

En la casa de los hermanos Machado viven 8 personas. Cuatro de ellos son niños de entre dos y 15 años.
Los quejosos creen que aún hay una luz para reparar la problemática. “Debería estar una persona de la alcaldía, presente todos los días para que prohíba y multe a quienes botan basura aquí. Solo así esto se podría componer”, finaliza don Manuel.

Los Machado están a la espera de la solución definitiva. Quien no espera es el botadero que crece cada día, amenazando la salud y el buen vivir de esta familia.